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viernes, 11 de septiembre de 2015

Pobre Nuevo PRI hasta la vergüenza ha perdido.

"Veo un México con hambre y sed de justicia" 
Luis Donaldo Colosio

Segunda  Parte
Y este hecho, lo tuvo siempre presente, Luis Donaldo, por ello en su discurso externo: “Tenemos que aprovechar este proceso para darle mayor fuerza a nuestra organización. Todos los priístas tenemos una tarea que cumplir, todos tenemos una responsabilidad que asumir.
No queremos candidatos que, al ser postulados, los primeros sorprendidos en conocer su supuesta militancia, seamos los propios priístas.
Asumimos todos estos compromisos de reforma republicana, de reforma democrática y federal; de reforma de los procedimientos y de su contexto; de reforma interna del PRI.
Y lo hacemos porque somos conscientes que la sociedad mexicana ha cambiado y que demanda en consecuencia un cambio en las prácticas políticas.”
Y esto que tanto comentó Luis Donaldo, es lo que está pasando actualmente con sus representantes populares, quienes los más sorprendidos son los propios priistas. Su labor se traduce en levanta dedos y justificar una y otra vez, las anomalías y torpezas que sus propios militantes cometen de manera reiterada y descarada.
Hoy no defienden a la nación, hoy no defienden a la población, hoy no defienden a los trabajadores ni a los campesinos; hoy defienden solo su propio interés personal que están dando al traste con una gran Nación.
El Viejo PRI revolucionario se ha transformado en un PRI empresarial y de intereses personales, donde solo las migajas le corresponden a sus militantes y aliados.
Y el gran perdedor el Pueblo de México. Luis Donaldo Colosio lo había anunciado en su propio discurso del 6 de marzo, con estas palabras:
“Recuperemos nuestra iniciativa, recuperemos nuestra fuerza, para representar las mejores causas, para ofrecer los caminos de la paz, para responder ante las injusticias.
Recuperemos esos valores. Hagámoslo en esta campaña. Empecemos por afirmar nuestra identidad, nuestro orgullo militante y afirmemos nuestra independencia del Gobierno.
Es la hora de un nuevo impulso económico; es la hora de crecer sin perder la estabilidad financiera ni la estabilidad de precios. La economía, más allá de las metas técnicas, tiene que estar al servicio de los mexicanos.
Por eso, el nuevo crecimiento económico tiene que ser distribuido con mayor equidad, con empleos crecientes, con ingresos suficientes.
Que no nos quepa la menor duda: México cerrará este siglo con una economía mucho más fuerte. Existen las condiciones para hacerlo, la sociedad lo demanda.
La tarea del crecimiento con estabilidad será de todos los mexicanos.
Es la hora de la confianza para todos, la de traducir las buenas finanzas nacionales, en buenas finanzas familiares.
Es la hora de convertir la estabilidad económica en mejores ingresos para el obrero, en mejores ingresos para el campesino, para el ganadero o para el comerciante, para el empleado o para el oficinista, para el artesano o el profesionista, para el intelectual y para las maestras y los maestros de México.
Es la hora de los apoyos efectivos y del impulso al esfuerzo que realizan las mujeres y los hombres al frente de micro, pequeñas y medianas empresas. Que se les lleve a superar sus dificultades, que se les apoye a ampliar sus negocios con mejores tecnologías para que sean más competitivos en los mercados.
Es la hora del gran combate a la desigualdad, es la hora de la superación de la pobreza extrema, es la hora de la garantía para todos de educación, de salud, de vivienda digna. Esa es la reforma social de la que hablé en Huejutla.
Es la hora de hacer justicia a nuestros indígenas, de superar sus rezagos y sus carencias; de respetar su dignidad. Como lo dije en San Pablo Guelatao, Oaxaca: es la hora de celebrar un nuevo pacto del Estado mexicano con las comunidades indígenas.
Es la hora de nuevas oportunidades para el campo de México, como lo comprometí en Anenecuilco, Morelos. Es la hora de enfrentar con decisión y con firmeza la pobreza, y mejorar los niveles de vida de los campesinos.
Es la hora de que el Artículo 27 de la Constitución se exprese en bienestar, en justicia, en libertad para los hombres del campo. Y es la hora de acabar para siempre con todo vestigio de latifundio; es la hora de dar certidumbre al ejido, a las tierras comunales y a la pequeña propiedad.
Es la hora de impulsar la reforma agraria para nuestro tiempo. Es la hora de promover más y mejor inversión en el campo; de alentar de manera mejor y más eficaz, con libertad, la participación de los campesinos.
Es la hora de dar solución a los problemas de la cartera vencida en el campo, del crédito escaso y caro.
Es la hora de asociar los esfuerzos de los productores; es la hora de constituir más cajas de ahorro, más uniones de crédito y de poner en marcha nuevos mecanismos de comercialización.
Es la hora de las regiones de México, para aprovechar mejor los recursos, para aprovechar mejor la capacidad y el talento de cada una de las comunidades del país, de cada ciudad de nuestro país, de cada estado de la República.
Un desarrollo regional que abra las esperanzas de cada rincón de México, que canalice recursos para mantener la infraestructura carretera, ferroviaria, portuaria, hidráulica y energética.
Es la hora de garantizar plenamente la conservación de nuestros recursos naturales, de nuestro medio ambiente, de nuestra ecología.
Es la hora de una educación nacionalista y de calidad; es la hora de una educación para la competencia; es la hora de nuestras escuelas, de nuestros tecnológicos; es la hora de la universidad pública en México; es la hora de la gran infraestructura para la capacitación de todos los mexicanos que quieran progresar.
La educación es nuestra más grande batalla para el futuro. A ella destinaremos mayores recursos.
Es la hora de reformar el poder, de construir un nuevo equilibrio en la vida de la República; es la hora del poder del ciudadano. Es la hora de la democracia en México; es la hora de hacer de la buena aplicación de la justicia el gran instrumento para combatir el cacicazgo, para combatir los templos de poder y el abandono de nuestras comunidades.
¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad!
Es la hora de la Nación. Es la hora de ser fuertes todos haciendo fuerte a México. Es la hora de reafirmar valores que nos unen. Es la hora del cambio con rumbo seguro para garantizar paz y tranquilidad a nuestros hijos.”
Sin embargo, estas palabras, este discurso ha sido ignorado por los propios priistas, y los acontecimientos que se observan en la Cámara de Diputados al ser omisos y avalar de manera plena la impunidad sobre hechos vergonzosos como Ayotzinapan, nos indica que el Nuevo PRI, es un partido en decadencia, que ha perdido la vergüenza, la dignidad y está echando a la borda toda su historia y con ella las instituciones que emanaron con el PRI – Gobierno en la década de los 50, 60 y 70`s.

El Nuevo PRI de hoy es una triste caricatura del Viejo PRI, que construyo un México moderno, con instituciones al servicio de la población. Lástima por los propios priistas y lastima por México.

Pobre Nuevo PRI hasta la vergüenza ha perdido.

La Defensa del PRI de la mentira del Estado
Primera Parte
Muy bien lo dijo Luis Donaldo Colosio en su discurso del 6 de Marzo de 1994, expresando con gran convicción de que el Partido Revolucionario Institucional, tenía que cambiar, transformarse y caminar cerca de la gente.
Sin embargo, el Nuevo PRI que existe hoy en México, realiza todo lo contrario, cada vez se aleja más de la gente, cada vez se aleja más de sus principios básicos que le dieron origen como institución política, cada vez se transformar para ser un partido político a favor de los grandes capitales y cada vez los propios priistas se convierten en pequeños empresarios y grandes empresarios atentando con lo que históricamente lograron generar a través de décadas y debilitando la capacidad del Estado.  
Luis Donaldo en su discurso del 6 de marzo decía con plenitud, “Aquí está el PRI con su fuerza. Aquí está el PRI con sus organizaciones; está con su militancia, está con la sensibilidad de sus mujeres y de sus hombres. Aquí está el PRI con su recia vocación política. Aquí está el PRI para alentar la participación ciudadana.
Aquí está el PRI para mantener la paz y la estabilidad del país, para preservar la unidad entre los mexicanos. Aquí está el PRI en pie de lucha. Aquí está el PRI celebrando un año más de intensa actividad política.
Aquí está el PRI que reconoce los logros, pero también el que sabe de las insuficiencias, el que sabe de los problemas pendientes.
Aquí está el PRI que reconoce que la modernización económica sólo cobra verdadero sentido, cuando se traduce en mayor bienestar para las familias mexicanas y que para que sea perdurable debe acompañarse con el fortalecimiento de nuestra democracia. Esta es la exigencia que enfrentamos y a ella responderemos con firmeza.
El PRI reconoce su responsabilidad y ésta es de la mayor importancia para el avance político de México. Los priístas sabemos que ser herederos de la Revolución Mexicana es un gran orgullo, pero ello no garantiza nuestra legitimidad política. La legitimidad debemos ganarla día con día, con nuestras propuestas, con nuestras acciones, con nuestros argumentos.
Como Partido, tuvimos un nacimiento que a todos nos enorgullece: el PRI evitó que México cayese en el círculo vicioso de tantos países hermanos de Latinoamérica, que perdieron décadas entre la anarquía y la dictadura.
La estabilidad, la paz interna, el crecimiento económico y la movilidad social, son bienes que hubieran sido inimaginables sin el PRI.
Pero nuestra herencia debe ser fuente de exigencia, no de complacencia ni de inmovilismo. Sólo los partidos autoritarios pretenden fundar su legitimidad en su herencia. Los partidos democráticos la ganamos diariamente.”
Luis Donaldo, sabía a ciencia cierta que el PRI empezaba a caminar por un sendero de inconsistencias, de pérdida de identidad y responsabilidad social. Los acontecimientos que en esos días se suscitaban en México, colocaba al PRI en una gran encrucijada, emprender un camino junto con la ciudadanía o seguir los designios de intereses de organismos financieros y grandes capitalistas, quienes presionaban con gran fuerza a los gobiernos emanados del PRI con las crisis recurrentes, endeudamiento y errores políticos y sociales.
Luis Donado, señalaba en el Monumento a la Revolución lo siguiente:
“Amigas y amigos del partido:
Surgimos de una Revolución que hoy sigue ofreciendo caminos para las reivindicaciones populares. A sus principios de democracia, de libertad y de justicia es a los que nos debemos.
Los ideales de la Revolución Mexicana inspiran las tareas de hoy. La Revolución Mexicana, humanista y social, nos exige y nos reclama. La Revolución Mexicana es todavía hoy nuestro mejor horizonte.
Encabezaremos una nueva etapa en la transformación política de México. Sabemos que en este proceso, sólo la sociedad mexicana tiene asegurado un lugar. Los partidos políticos tenemos que acreditar nuestra visión.
En esta hora, la fuerza del PRI surge de nuestra capacidad para el cambio, de nuestra capacidad para el cambio con responsabilidad. Así lo exige la Nación.”

Un cambio que jamás llego, un cambio que fue detenido abruptamente y un cambio que provoco la decadencia del PRI, el cual quiso manifestarse con una nueva visión, un PRI empresarial, abusando de la confianza de la población para hacer negocios a través de los propios recursos de la nación.


Continua....