miércoles, 23 de septiembre de 2026

Desde el Banquillo Político a ser titular para defender la soberanía nacional, los principios, la ética y la identidad del movimiento regeneración nacional.

Imagen elaborada con IA
 

Jugar desde la banca es el arte de sostener al equipo con actitud positiva, lectura táctica y apoyo incondicional, demostrando que la suplencia también construye la victoria.

El rol de la banca en el deporte

Estar en el banquillo no significa estar desconectado del juego; implica asumir una responsabilidad igual de valiosa que la de quienes están en la cancha.

  •     Sostén emocional: Alentar, celebrar cada acierto y mantener alto el ánimo del grupo contagia energía positiva a los titulares.
  •      Visión externa: Quien observa desde afuera suele detectar detalles tácticos, espacios o movimientos que los compañeros dentro del terreno de juego no alcanzan a ver.
  •    Control del ego: Aceptar la decisión del entrenador y ceder protagonismo requiere humildad y madurez por el bien común.
  •     Preparación constante: Entrenar con compromiso asegura estar listo para responder cuando llegue la oportunidad de ingresar.

"Jugar desde la banca" se ha convertido en una realidad tangible para muchos de los fundadores históricos de Morena. Mientras que las posiciones titulares y las candidaturas clave se asignan cada vez más a perfiles externos o de reciente incorporación, los militantes de la primera ola asumen un rol de contención, disciplina y defensa ideológica desde el banquillo político.

Analistas políticos y las propias bases del partido señalan que este fenómeno responde a una estrategia de supervivencia y consolidación del poder:

1. El pragmatismo electoral frente al idealismo fundador

Para ganar elecciones y asegurar mayorías legislativas, la cúpula partidista ha optado frecuentemente por postular a candidatos con estructuras financieras y políticas ya consolidadas —muchos de ellos provenientes de partidos tradicionales como el PRI, PAN o PVEM—. Esto desplaza a los fundadores históricos a la "banca" de la militancia de a pie, provocando continuas fricciones internas y reclamos de exclusión en los comités locales de varios estados.

2. El rol de contención: Sostener sin romper

A pesar de quedar relegados en la repartición de candidaturas, los fundadores juegan un rol crucial desde la banca:

        Preservación de la identidad: Son los encargados de vigilar que no se pierdan los estatutos y principios originales del partido ante la llegada masiva de nuevos cuadros políticos.

        Operación y movilización territorial: Aunque no aparezcan en la boleta electoral, siguen siendo el motor que gasta la suela en las calles para asegurar el voto masivo de las bases, manteniendo vivo el espíritu militante por pura convicción ideológica.

3. Institucionalidad y disciplina partidista

Como ocurre en el deporte, jugar desde la banca en Morena exige disciplina. Protestar de forma desmedida o abandonar el equipo debilita el proyecto general.

Por ello, gran parte de los fundadores acepta el relevo bajo la premisa de que "lo importante es el proyecto de transformación y no los cargos individuales", asumiendo la suplencia con un pragmatismo enfocado en la permanencia del partido en el poder.

Por un lado, en diversas regiones persisten fricciones y reclamos abiertos.

Militantes de la primera ola en un gran número de estados han manifestado públicamente que "ya es hora de la transformación" ocupar los espacios de representación, advirtiendo que la disyuntiva para la dirigencia nacional es la inclusión real o la ruptura. Consideran que el partido debe democratizar a fondo la selección de candidaturas para evitar el desplazamiento sistemático de la izquierda fundadora ante la llegada de nuevos cuadros.

Por otro lado, la cúpula partidista y algunos sectores de las bases priorizan la disciplina y la conciliación institucional. Tras los recientes nombramientos de los coordinadores estatales rumbo a los procesos electorales, la dirigencia nacional encabezada por Ariadna Montiel ha abierto mesas de negociación para revisar encuestas, contener las inconformidades y ofrecer otros espacios políticos.

Muchos fundadores asumen este llamado a la unidad, prefiriendo operar desde la estructura interna para consolidar el proyecto nacional en lugar de generar una fractura en el equipo.

Listos los fundadores para asumir la gran responsabilidad de entrar al terreno de juego (candidaturas)

Para saltar de la banca a la cancha y "revolucionar" el juego interno del equipo, los fundadores históricos de Morena han estructurado estrategias colectivas basadas en la organización de base, la presión ideológica y la movilización territorial Rumbo al 2027. Recientemente, han iniciado un proceso de “Reencuentro”, donde las vivencias, anécdotas y acciones se multiplican con la plena CONVICCIÓN de que están listos para entrar al terreno de juego.

Su plan estratégico se resume en cuatro ejes clave para recuperar la titularidad frente a los perfiles externos y virtuales militantes:

  •     Estructura y diagnóstico desde las bases: Ante el desplazamiento institucional, líderes de la primera ola han impulsado agrupaciones y comisiones internas (enfocadas en Organización Territorial y Diagnóstico Político). Su meta es levantar una radiografía fiel de cada distrito y municipio para identificar y promover a cuadros técnicamente leales a la izquierda original frente a candidatos "advenedizos".
  •     Control del partido a nivel municipal: En lugar de competir por las grandes candidaturas verticales, la militancia fundadora se está volcando a ganar espacios y coordinaciones en los más de 2,000 consejos municipales de todo el país. El objetivo es construir el control territorial desde abajo, obligando a la dirigencia nacional a tomarlos en cuenta para definir las boletas electorales en procesos futuros.
  •     Defensa intransigente del método de encuestas: Al saber que las cúpulas pueden intentar favorecer a perfiles con mayor infraestructura económica, los fundadores exigen total transparencia y señalan la importancia de regresar a los orígenes a través de la “Tómbola”, donde participen los 15 mejores posicionados en las encuestas internas del partido.

     Presionan para auditar estos ejercicios, utilizándolos como un filtro ético y democrático que frene la imposición de candidaturas externas de origen priista o panista, el verdadero legado de los fundadores ha sido Conquistar Corazones y Generar Esperanza en miles y miles de militantes y simpatizantes.

  •     El "chantaje" de la parálisis territorial: Su mayor fuerza es que ellos operan la calle. La estrategia consiste en recordarle a la dirigencia que un equipo sin su banca histórica pierde el motor de la movilización masiva. Sin romper abiertamente con la institucionalidad del proyecto encabezado por Claudia Sheinbaum, condicionan su entusiasmo operativo en el territorio a cambio de una representatividad real y espacios de toma de decisiones.

El peso específico de los fundadores históricos de Morena es, en esencia, el ancla moral e ideológica del movimiento. Mientras que los perfiles externos aportan estructuras y capital político inmediato para ganar elecciones, la militancia fundadora posee el monopolio de un activo intangible pero insustituible: la autoridad moral frente a las bases y la capacidad mística de reconectar con las promesas originales que dieron vida al partido.

Cuando se habla de que este hecho marca una "Revolución" interna para el equipo, se debe a que su estrategia para saltar del “Banquillo Político a la Cancha” no se basa en el dinero o la negociación copular, sino en los siguientes elementos de peso específico:

  1.      El monopolio de la mística y la esperanza. Los fundadores son los únicos que pueden apelar a la "génesis" del movimiento —los años de resistencia, el reparto del periódico Regeneración puerta por puerta y las asambleas iniciales en los municipios. Esta narrativa genera una conexión emocional profunda con los seguidores tradicionales que ningún candidato externo ("chapulín") puede replicar. Al reactivar esa memoria histórica, los fundadores devuelven la esperanza a las bases de que el partido sigue siendo un instrumento del pueblo y no solo una maquinaria de colocación laboral.
  2.    El motor del voto orgánico e identitario. Para ganar elecciones se requiere movilización territorial. Aunque la dirigencia nacional —encabezada por figuras cercanas al obradorismo histórico como Ariadna Montiel— ha apostado por la institucionalización masiva y la creación de miles de comités seccionales, el entusiasmo que convence al ciudadano de a pie en las calles depende del activista convencido. Cuando un fundador asume el liderazgo en su comunidad, el voto deja de ser corporativo o pragmático y se vuelve orgánico e identitario, lo cual revoluciona la fuerza real del equipo en las urnas.
  3.    La "Revolución de las Conciencias" como contrapeso interno. La verdadera revolución que proponen los fundadores al interior de Morena es obligar a la cúpula partidista a respetar los estatutos y las encuestas transparentes como un filtro ético. Su peso específico radica en que actúan como la conciencia crítica del partido. Si la dirigencia abusa de las designaciones pragmáticas de candidatos de otros partidos, los fundadores tienen la legitimidad moral para levantar la voz, movilizar a las bases en asambleas locales y exigir un retorno a la izquierda democrática.


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