Jugar desde la banca es el arte de sostener al equipo con actitud positiva, lectura táctica y apoyo incondicional, demostrando que la suplencia también construye la victoria.
El rol de la banca en
el deporte
Estar en el banquillo no significa estar desconectado del
juego; implica asumir una responsabilidad igual de valiosa que la de quienes
están en la cancha.
- Sostén emocional: Alentar, celebrar cada acierto y
mantener alto el ánimo del grupo contagia energía positiva a los titulares.
- Visión externa: Quien observa desde afuera suele
detectar detalles tácticos, espacios o movimientos que los compañeros dentro
del terreno de juego no alcanzan a ver.
- Control del ego: Aceptar la decisión del entrenador y
ceder protagonismo requiere humildad y madurez por el bien común.
- Preparación constante: Entrenar con compromiso asegura
estar listo para responder cuando llegue la oportunidad de ingresar.
"Jugar desde la banca" se ha convertido en una
realidad tangible para muchos de los fundadores históricos de Morena. Mientras
que las posiciones titulares y las candidaturas clave se asignan cada vez más a
perfiles externos o de reciente incorporación, los militantes de la primera ola
asumen un rol de contención, disciplina y defensa ideológica desde el banquillo
político.
Analistas políticos y las propias bases del partido señalan
que este fenómeno responde a una estrategia de supervivencia y consolidación
del poder:
1. El pragmatismo
electoral frente al idealismo fundador
Para ganar elecciones y asegurar mayorías legislativas, la
cúpula partidista ha optado frecuentemente por postular a candidatos con
estructuras financieras y políticas ya consolidadas —muchos de ellos
provenientes de partidos tradicionales como el PRI, PAN o PVEM—. Esto desplaza
a los fundadores históricos a la "banca" de la militancia de a pie,
provocando continuas fricciones internas y reclamos de exclusión en los comités
locales de varios estados.
2. El rol de
contención: Sostener sin romper
A pesar de quedar relegados en la repartición de
candidaturas, los fundadores juegan un rol crucial desde la banca:
•
Preservación
de la identidad: Son los encargados de vigilar que no se pierdan los estatutos
y principios originales del partido ante la llegada masiva de nuevos cuadros
políticos.
•
Operación
y movilización territorial: Aunque no aparezcan en la boleta electoral, siguen
siendo el motor que gasta la suela en las calles para asegurar el voto masivo
de las bases, manteniendo vivo el espíritu militante por pura convicción
ideológica.
3. Institucionalidad y
disciplina partidista
Como ocurre en el deporte, jugar desde la banca en Morena
exige disciplina. Protestar de forma desmedida o abandonar el equipo debilita
el proyecto general.
Por ello, gran parte de los fundadores acepta el relevo bajo
la premisa de que "lo importante es el proyecto de transformación y no los
cargos individuales", asumiendo la suplencia con un pragmatismo enfocado
en la permanencia del partido en el poder.
Por un lado, en diversas regiones persisten fricciones y
reclamos abiertos.
Militantes de la primera ola en un gran número de estados han
manifestado públicamente que "ya es hora de la transformación" ocupar
los espacios de representación, advirtiendo que la disyuntiva para la
dirigencia nacional es la inclusión real o la ruptura. Consideran que el
partido debe democratizar a fondo la selección de candidaturas para evitar el
desplazamiento sistemático de la izquierda fundadora ante la llegada de nuevos
cuadros.
Por otro lado, la cúpula partidista y algunos sectores de las
bases priorizan la disciplina y la conciliación institucional. Tras los
recientes nombramientos de los coordinadores estatales rumbo a los procesos
electorales, la dirigencia nacional encabezada por Ariadna Montiel ha abierto
mesas de negociación para revisar encuestas, contener las inconformidades y
ofrecer otros espacios políticos.
Muchos fundadores asumen este llamado a la unidad,
prefiriendo operar desde la estructura interna para consolidar el proyecto
nacional en lugar de generar una fractura en el equipo.
Listos los fundadores
para asumir la gran responsabilidad de entrar al terreno de juego
(candidaturas)
Para saltar de la banca a la cancha y
"revolucionar" el juego interno del equipo, los fundadores históricos
de Morena han estructurado estrategias colectivas basadas en la organización de
base, la presión ideológica y la movilización territorial Rumbo al 2027.
Recientemente, han iniciado un proceso de “Reencuentro”,
donde las vivencias, anécdotas y acciones se multiplican con la plena CONVICCIÓN
de que están listos para entrar al terreno de juego.
Su plan estratégico se resume en cuatro ejes clave para
recuperar la titularidad frente a los perfiles externos y virtuales militantes:
- Estructura
y diagnóstico desde las bases: Ante el desplazamiento institucional, líderes de
la primera ola han impulsado agrupaciones y comisiones internas (enfocadas en
Organización Territorial y Diagnóstico Político). Su meta es levantar una
radiografía fiel de cada distrito y municipio para identificar y promover a
cuadros técnicamente leales a la izquierda original frente a candidatos
"advenedizos".
- Control
del partido a nivel municipal: En lugar de competir por las grandes candidaturas
verticales, la militancia fundadora se está volcando a ganar espacios y
coordinaciones en los más de 2,000 consejos municipales de todo el país. El
objetivo es construir el control territorial desde abajo, obligando a la dirigencia
nacional a tomarlos en cuenta para definir las boletas electorales en procesos
futuros.
- Defensa
intransigente del método de encuestas: Al saber que las cúpulas pueden intentar
favorecer a perfiles con mayor infraestructura económica, los fundadores exigen
total transparencia y señalan la importancia de regresar a los orígenes a
través de la “Tómbola”, donde participen los 15 mejores posicionados en las
encuestas internas del partido.
• Presionan
para auditar estos ejercicios, utilizándolos como un filtro ético y democrático
que frene la imposición de candidaturas externas de origen priista o panista, el
verdadero legado de los fundadores ha sido Conquistar Corazones y Generar Esperanza
en miles y miles de militantes y simpatizantes.
- El
"chantaje" de la parálisis territorial: Su mayor fuerza es que ellos operan
la calle. La estrategia consiste en recordarle a la dirigencia que un equipo
sin su banca histórica pierde el motor de la movilización masiva. Sin romper
abiertamente con la institucionalidad del proyecto encabezado por Claudia
Sheinbaum, condicionan su entusiasmo operativo en el territorio a cambio de una
representatividad real y espacios de toma de decisiones.
El peso específico de los fundadores históricos de Morena es,
en esencia, el ancla moral e ideológica del movimiento. Mientras que los
perfiles externos aportan estructuras y capital político inmediato para ganar
elecciones, la militancia fundadora posee el monopolio de un activo intangible
pero insustituible: la autoridad moral frente a las bases y la capacidad
mística de reconectar con las promesas originales que dieron vida al partido.
Cuando se habla de que este hecho marca una "Revolución" interna para el
equipo, se debe a que su estrategia para saltar del “Banquillo Político a la Cancha” no se basa en el dinero o la
negociación copular, sino en los siguientes elementos de peso específico:
- El monopolio de la mística y la esperanza. Los fundadores son los únicos que pueden apelar a la "génesis" del movimiento —los años de resistencia, el reparto del periódico Regeneración puerta por puerta y las asambleas iniciales en los municipios. Esta narrativa genera una conexión emocional profunda con los seguidores tradicionales que ningún candidato externo ("chapulín") puede replicar. Al reactivar esa memoria histórica, los fundadores devuelven la esperanza a las bases de que el partido sigue siendo un instrumento del pueblo y no solo una maquinaria de colocación laboral.
- El motor del voto orgánico e identitario. Para ganar elecciones se requiere movilización territorial. Aunque la dirigencia nacional —encabezada por figuras cercanas al obradorismo histórico como Ariadna Montiel— ha apostado por la institucionalización masiva y la creación de miles de comités seccionales, el entusiasmo que convence al ciudadano de a pie en las calles depende del activista convencido. Cuando un fundador asume el liderazgo en su comunidad, el voto deja de ser corporativo o pragmático y se vuelve orgánico e identitario, lo cual revoluciona la fuerza real del equipo en las urnas.
- La "Revolución de las Conciencias" como contrapeso interno. La verdadera revolución que proponen los fundadores al interior de Morena es obligar a la cúpula partidista a respetar los estatutos y las encuestas transparentes como un filtro ético. Su peso específico radica en que actúan como la conciencia crítica del partido. Si la dirigencia abusa de las designaciones pragmáticas de candidatos de otros partidos, los fundadores tienen la legitimidad moral para levantar la voz, movilizar a las bases en asambleas locales y exigir un retorno a la izquierda democrática.

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