domingo, 4 de enero de 2026

La "soberanía y la independencia de un país no es negociable" y no hay justificación alguna para su intervención.

 


La "soberanía y la independencia de un país no es negociable" es un principio fundamental del derecho internacional y en política significa que una nación tiene el derecho absoluto de autogobernarse sin interferencia externa, decidiendo sus propias leyes, sistema de gobierno y políticas, un concepto clave en la defensa de la identidad y autonomía de países como México, reafirmado por líderes políticos y militares frente a presiones extranjeras o disputas internas, el respeto a la autodeterminación popular y la no subordinación a poderes externos. 

 

Por ello la importancia de la frase del Benemérito de las Américas, Benito Juárez, “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.”    

 

Hoy lAutodeterminación de los pueblos es el derecho fundamental de un pueblo a decidir libremente su destino político, social, cultural y económico, sin injerencias externas, estableciendo su propia forma de gobierno y desarrollo. Se materializa en una dimensión interna (autogobierno y autonomía dentro de un Estado) y una externa (independencia, libre asociación o integración). Este principio es clave en el derecho internacional, especialmente para la descolonización y el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, aunque su aplicación práctica varía y busca equilibrarse con la integridad territorial de los Estadoscada pueblo tiene el derecho de elegir su propio destino, sistema político y social. 

 

Asimismo, hay que señalar que no hay poder superior al del Estado dentro de su territorio. La subordinación con potencias extranjeras es inaceptable, solo existe una subordinación al pueblo que los elige. 

 

Las relaciones internacionales deben basarse en el respeto, la cooperación y el diálogo, no en la sumisión o la injerencia.  

 

En México, la autodeterminación se fundamenta en el principio de que el poder emana del pueblo, quien tiene el derecho inalienable de alterar o modificar su gobierno (Artículo 39 de la Constitución Mexicana). 

 

Lo acontecido en Venezuela es un fiel reflejo que la injerencia extranjera militar por narcotráfico no se considera una opción real ni viable en la política internacional actual, principalmente debido a que viola la soberanía nacional y ha demostrado ser ineficaz para resolver el problema de raíz. 

 

El posicionamiento mundial por el caso de Venezuela, muestran su total rechazo ante tales medidas, y se establece de manera unánime que el respeto a la autonomía de los países es fundamental y abordar la problemática solo se puede atender a través de cooperación y respeto.  

 

La base del derecho internacional moderno es el respeto a la soberanía de los Estados. Una intervención militar directa se percibiría como un acto de agresión y una violación de este principio fundamental, generando un fuerte rechazo político y diplomático a nivel internacional. 

 

Experiencias pasadas, como la "guerra contra el narcotráfico" en México, que ha contado con un grado significativo de cooperación y presión de EE.UU., han resultado en mayores niveles de violencia e inseguridad en lugar de soluciones efectivas, lo que demuestra la ineficacia de los enfoques puramente punitivos o militarizados. 

 

El narcotráfico es un fenómeno complejo con raíces económicas y sociales profundas (alta demanda de consumo en países ricos, desigualdad social, falta de oportunidades). Una solución militar no aborda estas causas subyacentes, por lo que solo desplazaría el problema a otras áreas o países, en lugar de erradicarlo. 

 

Una intervención podría desestabilizar aún más las regiones afectadas, provocando crisis humanitarias, desplazamiento de poblaciones y fortaleciendo narrativas antiimperialistas que, paradójicamente, podrían beneficiar a grupos criminales o regímenes autoritarios. 

 

El principal motor del narcotráfico es el enorme mercado de consumo de drogas, especialmente en países desarrollados como Estados Unidos. 

Muchos expertos argumentan que cualquier solución real debe abordar prioritariamente la demanda y las políticas de salud pública en los países consumidores. 

  

La postura predominante en la política internacional y entre analistas es que la cooperación bilateral, el fortalecimiento de las instituciones locales, el combate al lavado de dinero y la atención a la salud pública son enfoques más constructivos y viables que la injerencia militar, que es vista como una opción inviable y contraproducente. 

 

En México, la Cuarta Transformación avanza con paso firme para enfrentar la raíz del problema, quienes hoy se oponen y bloquean que el pueblo disponga de alternativas económicas y sociales para salir de la pobreza extrema y la pobreza, mantienen el deseo de seguir viviendo de privilegios, opacidad, evasión fiscal y saqueo generando con ello enriquecimientos ilícitos e ilegales. 

 

Un país que busca la intervención muestra su incapacidad para crecer de manera autónoma y responsable, buscando su desarrollo y crecimiento como nación a través del sufrimiento de pueblos externos.

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