domingo, 8 de septiembre de 2013

DISCURSO DE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, PRESIDENTE DEL CONSEJO NACIONAL DE MORENA, EN LA ASAMBLEA NACIONAL EN DEFENSA DE LA ECONOMÍA POPULAR Y EL PETRÓLEO


Imagen de la Asamblea 8 de Septiembre, 2013
Amigas y amigos:
En primer lugar, muchas gracias de todo corazón por participar en esta asamblea, en la cual trataremos un asunto de suma importancia para el pueblo de México y la nación.
Ahora más que nunca, adquiere relevancia lo que decía el presidente Juárez: “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”.
Debo decir también que no celebramos este acto en el Zócalo porque, como sabemos, allí se están manifestando, en defensa de sus derechos, los maestros del país, a quienes expresamos nuestro respeto y solidaridad.
El tema principal de esta asamblea es el ponernos de acuerdo y aprobar un plan de acción para impedir, con la movilización ciudadana pacífica, la privatización del sector energético nacional y los aumentos a los impuestos.
Desde hace muchos años, con argumentos y de manera consecuente, hemos venido luchando en contra de la política económica que se impuso en nuestro país, desde hace treinta años, y se definió, con mayor énfasis, durante el gobierno corrupto y entreguista de Carlos Salinas de Gortari.
Hasta hoy, el resultado de esa política ha sido un rotundo fracaso. En vez de avanzar en el terreno económico, social, moral y político, hemos retrocedido. Aunque, debe quedar en claro que este supuesto nuevo paradigma, como le llaman, fue diseñado y puesto en práctica con el único fin de favorecer a una pequeña minoría de políticos corruptos y de traficantes de influencias, a costa del sufrimiento de la inmensa mayoría del pueblo de México.
En nuestro país, esta política fue aplicada, por primera vez, cuando la dictadura de Porfirio Díaz. Recordemos que, en ese entonces, se entregaron a particulares nacionales y, sobre todo, a extranjeros las tierras, las aguas, los bosques, las riquezas mineras, el petróleo. Y, para ello, se cancelaron los derechos políticos y las libertades de los ciudadanos. Inclusive, se fortaleció el viejo régimen colonial esclavista.
Por eso, aún cuando este modelo económico se ha venido implantando en otros países del mundo, para nosotros el llamado neoliberalismo, no es más que neoporfirismo.
No obstante, los promotores de la actual política económica, con el cinismo que los caracteriza, desde el principio hasta la actualidad, no han dejado de hablar de que se trata de lo nuevo, de la modernidad, cuando en realidad es un regreso al pasado, el volver a una de las épocas más siniestras de la historia de México.
Además, hay suficientes pruebas de que la política económica aplicada, desde 1983, ha provocado la ruina del país. Y no podría ser de otra forma, porque solo ha consistido en trasladar bienes y riquezas del pueblo y de la nación, a un pequeño grupo.
A estas alturas, conviene preguntar: ¿en qué se benefició el pueblo de México con la entrega de la banca nacional? Hoy, casi todos los bancos están en manos de extranjeros; han sido rescatados con el presupuesto público, con el dinero de todos los mexicanos; no cumplen con su función de otorgar créditos; cobran excesivos intereses y comisiones por encima de las tasas internacionales y, año con año, obtienen miles de millones de pesos de utilidades que transfieren a sus países de origen.
¿En qué se beneficiaron los mexicanos con la privatización del sistema de telecomunicaciones? ¿Qué no, acaso, el servicio de telefonía y del internet es de los más caros, atrasados y lentos del mundo?
¿Qué beneficios se han obtenido del monopolio de los medios de comunicación, cuyos concesionarios han recibido dinero a raudales del presupuesto público? Son guardianes del régimen corrupto con prácticas totalitarias que van desde la manipulación, el ocultamiento de la verdad, hasta el desprestigio y destrucción de opositores.
¿En qué se avanzó con la privatización de los Ferrocarriles Nacionales, si en 20 años las empresas extranjeras no han construido nuevas líneas férreas, eliminaron los trenes de pasajeros y cobran lo que quieren por el transporte de carga?
Una imagen de lo más dolorosa de este funesto retroceso, es el caso de La Bestia o tren de la muerte.
¿Cuál ha sido el beneficio para los mexicanos de la entrega de concesiones por 50 millones de hectáreas, el 25 por ciento del territorio nacional, para la explotación del oro, la plata y el cobre?
Los trabajadores mineros mexicanos ganan, en promedio, 16 veces menos que los mineros de Estados Unidos y Canadá.
Un dato: las empresas de este ramo han extraído en sólo 10 años el doble de la plata y del oro que se llevaron los españoles en 300 años, sin pagar nada de impuestos por la explotación de esta riqueza, con el añadido de la destrucción y la contaminación impune de nuestro territorio.
Y así podríamos seguir preguntando a estos políticos irresponsables y corruptos, sobre los beneficios en la privatización de otras empresas públicas, como las líneas aéreas, puertos, aeropuertos, carreteras, ingenios azucareros, complejos petroquímicos, plantas de fertilizantes y muchas más.
En realidad, nada bueno ha significado esta política para el desarrollo de México. En 30 años, ni siquiera en términos cuantitativos, hemos avanzado. En este tiempo nos hemos colocado, incluso, por debajo de Haití, en cuanto a crecimiento económico.
La constante ha sido, como se advierte en la actualidad, el estancamiento económico y la falta de oportunidades de empleo, que ha obligado a millones de mexicanos a emigrar o a buscarse la vida en actividades, consideradas como informales. Hoy, más de la mitad de los mexicanos trabaja de esa forma precaria y sin ninguna seguridad social.
Tampoco debemos pasar por alto que, por culpa de la actual política económica, es decir, por el abandono de las actividades productivas y del campo, por la falta de empleos y por la desatención a los jóvenes, se desató la inseguridad y la violencia que ha cobrado miles de muertes en nuestro país.
Por todo ello, resulta indignante e inaceptable que ahora, de manera descarada y prepotente, pretendan despojar a la nación del sector energético para cancelar por completo el futuro del pueblo y de las nuevas generaciones.
Aunque aquí ya se ha dicho y muy bien, de todas maneras conviene explicar, de manera sencilla, qué es lo que traman con la llamada reforma energética.
En primer lugar, como ellos mismos lo han señalado, quieren con la reforma al artículo 27 de la Constitución, otorgar contratos de utilidad compartida, es decir, pretenden que se compartan las ganancias del petróleo, que son del pueblo de México, con empresas petroleras extranjeras.
Téngase en cuenta que hoy los ingresos anuales, por ventas de petróleo y derivados, representan alrededor de 125 mil millones de dólares y el 90 por ciento es utilidad o ganancia.
Y esta gente, estos ambiciosos, estos enfermos de codicia, enajenados, tienen la intención de que las empresas extranjeras contratadas para la exploración y perforación de pozos, se queden hasta con el 50 por ciento de las utilidades, como lo aseguró Luis Videgaray, secretario de Hacienda, porque, según él, cito textualmente eso es lo razonable.
Todo ello con la mentira de que hay que sacar el petróleo de las aguas profundas y que no hay inversión ni tecnología, cuando lo cierto es que las reservas probadas de petróleo están en la costa del Golfo de México, en tierra y en aguas someras.
Asimismo, como aquí se ha dicho, desde la expropiación petrolera, los trabajadores y técnicos mexicanos, siempre han sabido hacer su trabajo, siempre han sabido cómo extraer el petróleo. En cuanto a la falta de inversión, baste decir que Pemex es de las empresas más rentables del mundo y que, desde luego, tiene recursos suficientes para autofinanciarse.
Pero además, se pueden liberar fondos, como lo propuse durante la campaña, con un plan de austeridad y combatiendo la corrupción que llevan a cabo funcionarios y contratistas de Pemex y del gobierno en general.
Es cosa, nada más de amarrarle las manos a los salinistas, a los panistas, como Fox y Calderón; a los discípulos de Montiel; a los gobernadores corruptos; a los líderes sindicales como Romero Deschamps; y cerrarle la llave del presupuesto a los dueños de los medios de comunicación.
Hay que reducir los elevadísimos sueldos y los privilegios de la alta burocracia, empezando por cancelar la compra por 7 mil millones de pesos, eso vale el avión de Peña Nieto, así como muchas otras extravagancias que ofenden a los mexicanos.
De modo que no hay ninguna razón para privatizar el petróleo. Se trata de un vil y descarado atraco, que significaría entregar de 30 a 40 mil millones de dólares anuales a las empresas extranjeras.
Y por si fuese poco, este desfalco a la hacienda pública, quieren taparlo aumentando los impuestos, lo que hoy por la tarde darán a conocer con la envoltura de reforma hacendaria.
Aquí abro un paréntesis para comentarles que sí es muy importante lo que todos hacemos, el que participemos y nos movilicemos; de acuerdo a la ley, se tiene como plazo para presentar el presupuesto del año próximo, el término legal es del 1 de septiembre al día 8.
Por este movimiento, de eso no tengo la menor duda, como yo iba a estar en la mañana, decidieron ellos presentar su propuesta hasta la tarde del día de hoy, el último día en que se vence el plazo, porque no querían que supiéramos lo que van a dar a conocer, como si fuese un misterio.
?Qué es lo que van a dar a conocer dl día de hoy? Los aumentos a impuestos. Eso sí, bien envueltos. Así como manejaron la iniciativa de reforma energética, que utilizaron de manera vil e infame la imagen del general Lázaro Cárdenas, así a partir de hoy, con todos los medios de comunicación, desde luego con honrosas excepciones, van a decir que esa reforma hacendaria nos conviene a todos los mexicanos.
Cuando en realidad lo que quieren es tapar el hueco, el hoyo, que dejaría la entrega de las ganancias del petróleo a extranjeros, aumentando los impuestos a todos los mexicanos.
Hoy va a hablar Peña de este asunto, pero ya de una vez les adelantamos cuál es el propósito, que es lo que realmente están tramando, ya no van a volver a engañar al pueblo de México.
En esencia, van a proponer a los mexicanos que paguemos la factura por la entrega de las ganancias del petróleo a extranjeros.
Sí, está claro, van a entregar utilidades del petróleo, van a reducir los derechos que actualmente paga Pemex, para que las empresas extranjeras ya no paguen derechos.
De esta manera no se va a recibir la cantidad que actualmente entre Pemex a la Secretaría de Hacienda y ese déficit, ese faltante lo quieren llenar, tapar, aumentando los impuestos a todos los mexicanos.
Esa es en esencia la estrategia perversa que quieren imponer, pero hay algo más. Con la reforma al artículo 28 constitucional, están considerando privatizar la refinación del petróleo, la petroquímica, el gas, la industria eléctrica, el transporte y la distribución de los energéticos. Con lo cual, se dejará a nuestro país sin la posibilidad de utilizar, de manera integral, al sector energético como palanca del desarrollo nacional.
Es decir, dejarían al Estado mexicano sin ninguna opción para promover la industria nacional y para fomentar nuevas fuentes de energía, habría posibilidad para impulsar el desarrollo del país, para crear empleos y para reducir los precios de las gasolinas, el diesel, el gas y la luz, en beneficio de los consumidores y de las empresas.
Por eso, es sumamente grave lo que están queriendo imponer. Sin exagerar, es un acto de traición a la patria, de mayor o igual magnitud, que los consumados por Santa Anna, Porfirio Díaz o Carlos Salinas de Gortari.
De ese tamaño, de esa dimensión, es la traición que quieren consumar con estas dos reformas, con la llamada reforma energética y con la llamada reforma hacendaria.
Todo esto lo advertimos desde la campaña, desde el debate. Dijimos con mucha claridad que los que se creen amos y señores de México, buscaban imponer a Enrique Peña Nieto, como lo hicieron con la compra de millones de votos y traficando con la pobreza de la gente, con el único propósito de tener en la Presidencia de la República a un paniaguado, ignorante de la historia, frívolo, un simple personaje de escenografía.
Agréguese que si permitimos esta felonía, el país se seguirá hundiendo, desgraciadamente. No es cierto, como ellos sostienen, que ese es el camino hacia el crecimiento, el empleo y el bienestar. Si así fuera, ya se estarían viendo, ya estaríamos viendo los beneficios. ¿Qué a caso no llevan 30 años aplicando sus llamadas reformas estructurales, que sólo han dejado ruina, incertidumbre y violencia?
Lo que sí puede asegurarse es que, si hoy, la política antipopular y entreguista, ha dejado un saldo de 53 multimillonarios con 53 millones de pobres (un multimillonario por cada millón de pobres). Si se privatiza el sector energético, esta cifra de la ignominia y de la desigualdad obscena, monstruosa, pasaría, en tres años, a 63 multimillonarios con  63 millones de pobres.
Con el agravante, y esto lo subrayo, que van a entrar a escena nuevos actores económicos y políticos del extranjero que, con más dinero, influencia y poder, tratarán de imponerse durante mucho tiempo, por encima de nuestros derechos como nación libre, independiente y soberana.
Amigas y amigos:
Como se comprenderá, son tiempos de definición. O actuamos ahora o nos costará más, en todo sentido, retomar el camino de la honestidad, la justicia, el desarrollo, la paz, la democracia y la independencia.
Estoy convencido que si todos los que estamos aquí hacemos lo que nos corresponde, podemos impedir, con la movilización ciudadana pacífica, la privatización del sector energético y los aumentos a los impuestos.
Sí podemos lograrlo, depende de nosotros, tenemos la experiencia. Cuando era jefe de Gobierno y me desaforaron, ?quién me sacó a flote? El pueblo movilizado, porque el pueblo es mucha pieza.
En la democracia es el pueblo el que manda, va a depender de nosotros.
Todo depende que hagamos, antes que nada, el compromiso de que vamos a dedicar todo nuestra imaginación, nuestro tiempo y nuestro esfuerzo para salir victoriosos en este desafío.
Por eso, les pregunto si vamos a ir hacia adelante. ¡Vamos!
Ahora bien, les propongo una estrategia y dos acciones inmediatas. La estrategia consiste en reafirmar el compromiso y aplicar, en la práctica, en todos nuestros actos, el principio de la no violencia.
La violencia no destruye el autoritarismo, lo perpetua. Nuestro movimiento es, ha sido y seguirá siendo pacífico. Por eso, debemos evitar, por todos los medios, la provocación.
¿Está claro?
Cuidar, entre todos, que no haya infiltrados. No permitir que se introduzcan halcones del gobierno en nuestro movimiento, provocadores que se hacen pasar por radicales y extremistas, cuando en realidad están cumpliendo órdenes desde lo más alto del poder.
¿Está claro esto, verdad? Mucho ojo.
Tomando en cuenta, es muy importante el inicio de este movimiento y de esta lucha, en la defensa de la economía popular y del petróleo, tomando en cuenta lo que está en juego, propongo que nadie se tape el rostro, nadie, aunque en nuestro movimiento somos libres y está prohibido prohibir, es una recomendación que nos conviene también. En el entendido en que no estamos hablando de luchadores sociales que han decidido hacerlo para evitar la represión.
Pero en nuestro movimiento procuremos dar la cara, no tenemos nada que ocultar.
En cuanto a las acciones, les propongo que a partir de ahora, de hoy, todos los órganos de dirección de Morena: el Comité Ejecutivo Nacional y los comités estatales y municipales, que están aquí, todos los jóvenes, los consejos, convoquen a la unidad a todos los ciudadanos de los distintos sectores sociales, económicos y políticos, para lograr, con la unidad, entre todos, detener las llamadas reformas energética y hacendaria.
Aquí quiero poner énfasis en que debe convencerse, persuadirse y llamar a participar en la movilización ciudadana pacífica a integrantes de las clases medias y del sector empresarial que también, sin ninguna duda, resultarán afectados.
El diseño de las reformas energética y hacendaria fue hecha en el extranjero, para beneficio de las empresas extranjeras, es un compromiso que adquirió Peña con las empresas petrolera extranjeras, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, y estos nuevos actores a los que hacia referencia se van a llevar las ganancias y no les va a preocupar perjudicar al comercio, a la pequeña y mediana empresa nacional. Van ellos a saquear y a terminar de destruir la empresa nacional.
Por eso no podemos descartar la participación de todos los ciudadanos, de todas las clases sociales, porque este golpe es contra México, es contra la mayoría del pueblo de México.
Por eso tenemos que convocar a todas y a todos.
Específicamente, pongo a consideración de ustedes que el domingo 15 de septiembre, el domingo próximo, en todas las cabeceras de los municipios del país, así como en las delegaciones del Distrito Federal, se lleven a cabo asambleas informativas, desde 10 de la mañana hasta las 6 de la tarde, y que en esas asambleas se informe a la gente, porque hay mucha falta de información, se desconocen muchas cosas.
Ustedes ya conocer cómo está el control casi absoluto de los medios de comunicación, en nuestro país no se garantiza el derecho a la información; por eso tenemos que hacer una labor de información, de orientación y de concientización entre todos, en las plazas públicas.
Ahora con la participación de moneros, de caricaturistas, se ha hecho un folleto, donde se explica de manera sencilla en qué consiste este intento de despojar al pueblo del petróleo y cómo quieren también aumentar los impuestos.
Vamos a  buscar la forma de editar esa historieta para que se distribuya y si es posible, además de las plazas, ir casa por casa informando, orientando y despertando a la gente. Esta es una labor muy importante.
También les propongo que nos volvamos a congregar en 15 días, el domingo 22 aquí en la Ciudad de México, para llevar a cabo desde las 10 de la mañana, de una vez estamos convocados y avisados todos, una manifestación del Ángel de la Independencia al Zócalo de esta ciudad.
Aquí quiero pedirles de manera especial que todos ayudemos, que todos invitemos, que todos convoquemos a esta manifestación, en el entendido que lo único que puede parar estas medidas contrarias al interés del pueblo, contrarias al interés del pueblo, es la movilización ciudadana, es lo único.
O ustedes creen que se va a poder detener esto en la Cámara de Diputados o  en la Cámara de Senadores? es con la gente, es con el pueblo, no hay otra opción, otra alternativa.
En suma, pregunto a ustedes: ¿Se aprueba que actuemos pacíficamente, que convoquemos a los ciudadanos a luchar juntos, que hagamos en las plazas reuniones informativas el 15 de septiembre y que celebremos el domingo 22, aquí en la ciudad de México, una gran marcha nacional en defensa de la economía popular y del petróleo?
No escuché bien, levanten la mano.
Muchas gracias de todo corazón.
Sé que muchos, muchos, vienen de lejos, haciendo un gran esfuerzo para venir aquí, de Chetumal, de Tijuana, de Chihuahua, salieron desde el viernes para estar aquí.
Sé que todo esto significa un gran esfuerzo, pero también sé que es un deber comprometernos y aplicarnos a fondo. Además, esto es apenas el inicio. Si Peña dejó su anuncio para la tarde, es porque estaba pensando que nada más era este acto y ya, llenas y te vas.
No, aquí estamos y vamos a seguir estando, defendiendo el petróleo y defendiendo la economía del pueblo.
El día 22, en el Zócalo, vamos a definir lo que sigue. Pero que quede claro: en estos momentos, para que les quede muchas ansias de actuar y de trabajar, en estos momentos la tarea de todos es hacer crecer el movimiento.
?Está claro? Tenemos que multiplicarnos a partir de ahora. Sé que lo lograremos, estoy optimista, porque en cada uno de ustedes hay un activista, un cuadro, un luchador social, un mexicano, una mexicana con decoro, dignidad y patriotismo.

 Por eso estoy seguro que vamos a lograr frenar las reformas antipatrióticas.

Discurso del actor Damián Alcázar, quien participó en la Asamblea Nacional “En defensa del petróleo”, que se llevó a cabo en la Avenida Juárez, en la Ciudad de México.


Damián Alcázar
Yo soy un actor, no sé hablar, pero sí pensar; sé sentir, conozco a mi gente. Aquí estoy, por supuesto.
Quiero que me conteste diputado, senador o político brillante, usted vive del pueblo y bien lo sabe, dígame por favor, piense un instante, ¿quién es quien se lleva el oro y quién la plata? Porque se queda el suelo envenenado y los mantos acuíferos sin agua.
¿Sabe? No vemos nunca esa riqueza. Sólo queda el despojo en nuestros pueblos, la enfermedad, el hambre, la pobreza.
Mientras, que sordo, ciego y mudo ante este robo, usted levanta el dedo como bobo.
¿Qué no sabe que el suelo mexicano lo ha defendido el pueblo con su sangre? Él ha forjado esta nación, mano con mano, con dignidad, con sufrimiento y hambre;  y usted, tan fino y bien comido, sin recato, aprueba leyes en su contra, mentecato.
Sin la energía y la vida que fluía en los trenes, ya sin ferrocarril, mil pueblos se secaron. ¿A quién le preguntaron si venderlo? El pueblo lo tendió y se lo quitaron. ¿Dormitaba usted o estaba convencido?, ¿a quién beneficiaron?, le pregunto, ¿a quiénes? Despojando a la patria de sus bienes.
Ya fue el ferrocarril, las minas, hoy, las playas, compañías de aviación, los puertos, las maderas, hoy de México quieren su petróleo y de veras, por Dios: son chingaderas.
Sabe que un hombre, un hombre verdadero y no pedazos, lo rescató para los mexicanos. Y hoy, con toda malicia, esgrimiendo falacias, nos lo quitan. No tiene dignidad, ¿se la han comprado? ¿O le pagan muy bien por levantar el dedo?, dejando despojado al país y al pueblo mexicano de sus riquezas para el extranjero.
Lo dejo en paz y sólo le recuerdo, que su ganancia es poca por vender la patria, aquí nos tiene a todos en la calle, con dignidad, luchando por lo nuestro.
Pues no es patriota quien ayuda a despojarla, vendiendo las riquezas de su pueblo. Hablando en claro eso es ser idiota. 

Y en uso del poder que le concedo con mi voto, mi apoyo y mi dinero, le exijo al senador y al diputado tenga decoro, ¡no levante el dedo!

sábado, 7 de septiembre de 2013

El Aztecazo, tiene nombre y apellido…


El Aztecazo, propinado a la selección mexicana es gracias a la miopía de las televisoras, directivos y dueños del balón, todos son culpables y sólo el Chepo fue despedido.  
Dice el refrán, que al perro más flaco se le cargan las pulgas… y así es.. el Chepo de la Torre fue a quien despidieron, pero hay mucha gente de pantalón largo que sigue ahí en su puesto y son parte integrante de este fracaso de la selección mexicana y que decir de los directivos y dueños del balón; sin olvidar a las Televisoras, los cuales pueden pagar caro su necedad y falta de visión, al no percatase que la nave se hundía.
Los resultados recientes de la selección mexicana han puesto al país de cabeza, no sólo por la gran humillación de haber sido derrotados en casa por Honduras, sino por que en este año el futbol mexicano esta para llorar. Ahora sólo resta el desear que ocurra un milagro para estar en el Mundial de Brasil 2014, y se van a poner veladoras para tener la oportunidad de pelear el último boleto en repechaje con Nueva Zelanda, esta situación muestra la gran crisis que vive nuestro país, no sólo en el balonpie, sino en otras actividades importantes del país como es el crecimiento económico, la seguridad, el empleo y el crecimiento de la pobreza.
Estos resultados, son el fiel reflejo de la inoperancia y falta de objetividad de los directivos de la Femexfut, los directivos de la selección mexicana de futbol y los dueños del balón. La crisis no sólo se refleja en la selección mexicana, sino en todos los clubs mexicanos. El Guadalajara una institución de gran prestigio y popularidad esta en las ruinas y gracias a su PRI-vatización, prometieron grandes logros y éxitos; sólo han logrado otorgar a la afición chiva desilusión y desesperanza.
Los Pumas de la Universidad Autónoma de México, que dejo entrar a gente de la televisa en su directiva, hoy en día, arrastran la imagen de la máxima casa de estudio por la mediocridad que muestran en cada uno de los juegos que participan.
Y que decir del equipo del pueblo, el Atlante, que después de haber sido del Gobierno, fue PRI- vatizado y ahora se encuentra peleando el descenso a la primera “A”.
Y así podemos seguir describiendo, el desastre que se vive en los equipos mexicanos, la PRI-vatización del deporte es la causa de todos los problemas, ya que primero esta el negocio que la imagen y la importancia d eun club mexicano. Los resultados tan funestos como los que ahora se viven los miles y miles de mexicanos, que lloran la desgracia de su selección nacional, demuestran que mientras continuemos siendo espectadores pasivos, lo único que se puede recibir son pesimos resultados.

Y los más preocupados de que México quede fuera del mundial no es la afición de futbol, sino los patrocinadores, empresario, televisoras y directivos “dueños del balón”, porque sus ganancias pueden perderse por no estar en la Copa Mundial de Futbol en Brasil y que decir de los comentaristas y analistas, que están a un paso de quedarse en suelo mexicano y no asistir a Brasil.
Pero para ser sinceros, ellos mismos son causa de este hundimiento del tritanic, han logrado llegar hasta donde están por meritos propios, nada tienen que reclamar, por que lo más correcto en una crisis como la que ahora viven es que los directivos, las televisoras y patrocinadores fueran evaluados y aquellos que incumplieron y metieron mano negro para llegar hasta donde se ha llegado, deberán ser expulsados del balompié nacional.
Así como exigen profesionalización a los maestros, a los burócratas, a los trabajadores; así se debe exigir que los empresarios, directivos y toda aquella persona metida en el deporte en cualquier disciplina, sea evaluada.
Ha llegado la hora de limpiar la casa y de informar que la PRI- vatización del futbol mexicano es igual a Fracaso.
Y para muestra esta la Selección Mexicana y las Chivas rayadas del Guadalajara.
Y así como esta la selección nacional en plena crisis; así se encuentra la economía de México, la educación, el empleo, la productividad, el crecimiento económico del país. Hasta que les reviente en las manos el problema van a querer cambiar la política económica.
Ya basta de querer darnos espejitos por oro. Si deseamos transformar a México, primero debemos de limpiar la casa. Los principales constructores de la mediocridad de México están en la Camára de Diputados y Senadores, que sólo ven los intereses de una minoría empresarial y se olvidan de los intereses de las mayorías de pobres y trabajadores que son los verdaderos baluartes de nuestro país.
México llora su Aztecazo. Esperamos que después no lloren por haber permitido que entraran la inversión nacional y extranjera en Pemex y CFE. México necesita de hombres y mujeres vanguardistas, honestos, conscientes y sobre todo innovadores, que impulsen y promuevan acciones claras y contundentes a favor de México. Ningun negocio puede subsistir cuando este se encuentra sostenido por alfileres o ganamos todos o perdemos todos, no hay medias tintas.

Y si aman a México, renuncien señores de pantalón largo, México se los agradecerá.

jueves, 22 de agosto de 2013

Gobierno de Peña Nieto en caída libre. Sálvese el que pueda.

Hay que hacer cambio de timón antes que el barco se hunda

Novatos y aprendices de brujos son los actuales titulares del Gabinete de Peña Nieto que no logran entender que la situación de México sigue debilitándose de manera vertiginosa.
Ni las cruzadas contra el hambre, llámese repartición de despensas oficiales a los que menos tienen, podrá levantar al país de su verdadero problema generado por los gobiernos panistas, que simplemente destruyeron las pocas condiciones propicias que había dejado el PRI del ayer.
Instituciones debilitadas, semiprivatizadas y concesionadas dan un marco de que el México de hoy seguirá en caída libre.
En estos momentos, el campo continúa en quiebra, la emigración se ha detenido no por que existan fuentes de trabajo, sino por que las condiciones para emigrar a los Estados Unidos son cada vez más complejas y no representan ya en estos momentos una alternativa real de cambio de vida para miles y miles de compatriotas.
En cuanto a la generación de empleos, la iniciativa privada tanto nacional como extranjera muestran con todo su esplendor su inoperancia y falta de capacidad para generar los espacios necesarios de ocupación para millones de trabajadores, aunado a lo anterior, los salarios de miseria colocan a la clase trabajadora al borde del colapso financiero.
La inseguridad que sigue incrementándose derivado de múltiples factores, entre los que destacan el narcotráfico, contrabando, bandas organizadas y delitos del fuero común, todo ligado a conseguir recursos económicos a como de lugar.
En lo relativo a la educación, la falta de una visión real de lo que requiere el país en materia educativa, da lugar a que los legisladores copien recetas ajenas de otros países, esperando que den resultados en nuestra nación. Tratan de profesionalizar a los maestros, pero no se profesionalizan en ningún momento los aspirantes a ser diputados o senadores, al contrario siguen fomentando su incapacidad de respuesta ante las necesidades reales de la población. Son ciegos, sordos e inoperantes.
En cuanto a la industria, esta se encuentra debilitada y desmoronada, no hay interés por avanzar en esta materia y se vive en una constante dependencia que da lugar a lo que ahora se tiene, que es nada.
En los pasados días, el Banco de México (Banxico), dio a conocer los resultados del trimestre abril-junio de 2013, en el cual se considera un ajuste a la baja en el crecimiento anual del PIB, al pasar de entre 3.0 y 4.0 a entre 2.0 y 3.0 por ciento. Este hecho viene a confirmar la desaceleración de la economía mexicana.
El gobierno encabezado por Enrique Peña Nieto tiene un problema de tal dimensión, el cual puede convertirse en la mayor preocupación de su sexenio.
Los 53 millones de mexicanos que se encuentran en el umbral de la pobreza, ya no están dispuestos a esperar a que la iniciativa privada o el propio gobierno generen los empleos que necesita el país.
El horizonte de esperanza se acorta y la desesperación de millones de mexicanos se acrecienta. El hambre es una mala consejera.
La ineficiencia, corrupción, omisión y dilación de las autoridades federales para generar las condiciones de crecimiento, ya no es aceptable, millones de familias que cotidianamente se esfuerzan para medio comer y medio vivir, ya no pueden seguir esperando, ni mucho menos se pueden conformarse con la entrega de una despensa, la cual se agota en un santiamén.
El salvador no es la iniciativa privada ni los capitales extranjeros, que en muchos de los casos son golondrinos. Ahora requerimos disponer de una industria propia cimentada en inversión gubernamental en donde el margen de ganancias se distribuya en bienestar social.
Uno de los principales derechos que se encuentra todavía en la carta magna de la nación que es el derecho a una vida digna, carecen los más de 53 millones que refiere el estudio del Coneval.
La insensibilidad e la falta de inteligencia política del grupo en el poder está desmoronando al país y llevándolo a un cause que puede significar un despertar violento. Esperamos que el Gobierno de Peña Nieto reaccione, asuma el verdadero papel que le corresponde como Presidente de la República y responsa de manera inmediata a las necesidades y requerimientos de la población.

En menos de un año, Peña Nieto se encuentra en caída libre y amarrados a intereses que hoy por hoy lo colocan, en un gobierno sin imaginación y sin destreza. Tantos años que estuvo el PRI en el poder, para dar resultados de novatos y aprendices de brujo. 

martes, 20 de agosto de 2013

En Defensa de la Patria

Prologo
Patricia Galeana
Artículo obtenido de la siguiente dirección electrónica:
En sus relaciones con el mundo, a lo largo del siglo de su construcción nacional, México primero tuvo que luchar por consolidar su independencia, defendiéndose de los tratados ruinosos que le querían imponer a cambio de su reconocimiento como nación independiente, y después debió enfrentar la agresión de las grandes potencias que querían apoderarse de su territorio, de sus riquezas y de su soberanía.
Ante la falta de un gobierno estable debido a las constantes guerras internas y la bancarrota permanente, durante la primera mitad del siglo XIX México fue considerado por la comunidad internacional como un Estado incapaz de gobernarse con mano propia. El doctor Reynaldo Sordo Cedeño nos da cuenta detallada de la situación imperante en el país en el capítulo primero de la presente obra.
Consumada la Independencia en 1821, ésta fue reconocida por España hasta 1836. La riqueza del territorio mexicano se había convertido en leyenda desde la difusión de obras como el Ensayo político sobre el Reino de la Nueva España del barón Alejandro de Humboldt1, que la describían en toda su magnitud.
Las potencias de la época vieron a México como un rico botín con forma de cuerno de la abundancia.2 El país fue objeto de un intento de reconquista por parte de España en 1829 y en 1838 de un primer intento de intervención por parte de Francia con la llamada Guerra de los Pasteles. La separación de Texas en 1836 fue el antecedente de la invasión y de la guerra contra Estados Unidos en 1847, que ocasionaría la pérdida de más de la mitad del territorio nacional.
Una vez consumada su independencia, Estados Unidos inició su proyecto expansionista. Inicialmente esta acción se fue concretando a costa de sus vecinos. Compraron a los franceses la Louisiana y a los españoles las Floridas, avanzaron sobre el territorio indio lanzando a su población al sur y, finalmente, pusieron su mira en el territorio mexicano.3 En el ensayo del doctor José Luis Orozco, capítulo segundo de la presente obra, puede hacerse el seguimiento detallado del pensamiento norteamericano.
Desde finales de la época virreinal entraron a Texas colonos norteamericanos y prosiguieron su entrada durante las primeras décadas del México independiente, violándose las leyes que establecían que los colonos fueran católicos y que no tuvieran esclavos.
El 22 de febrero de 1819 los gobiernos de España y Estados Unidos firmaron el Tratado Transcontinental, que modificó los límites de la frontera norte. El Tratado Adams-Onís marcó el inicio del modelo que seguiría la Unión americana en su carrera expansionista: "tomar territorio por la fuerza, y después negociar su cesión"4, como bien ha afirmado Josefina Zoraida Vázquez, autora del capítulo tercero de la presente obra.
La ratificación del Tratado Adams-Onís tuvo lugar apenas unos días antes del Plan de Iguala, con el que se lograría consumar la independencia de México. O sea que, aun antes de ser independiente, el país tuvo ya la presión de su vecino del norte.
Pueblo y gobierno de Estados Unidos estaban persuadidos de que todo el territorio vecino que México no pudiera gobernar debía ser norteamericano.5
El primer embajador de Estados Unidos en México, Joel R. Poinsett, ofreció cinco millones por el territorio de Texas el 25 de agosto de 1829. La propuesta fue rechazada y, al año siguiente, se decretó una ley de colonización que prohibía la entrada de colonos norteamericanos. No obstante, el avance continuó con el apoyo del gobierno norteamericano hasta lograr la independencia de Texas y, posteriormente, su incorporación.
Al establecerse en México la Constitución centralista de 1836, los colonos establecidos en Texas argumentaron que con ello se rompía el pacto federal de la Constitución de 1824, por lo que consideraron tener el derecho de formar un Estado libre y soberano. El general Samuel Houston, con armas que obtenía del gobierno norteamericano presidido por Andrew Jackson, organizó la sublevación.
El 1º de marzo de 1836 Texas proclamó su independencia definitiva de México y nombró Presidente a David G. Burnett y vicepresidente a Lorenzo de Zavala. El caudillo militar que fungía como árbitro de la política nacional, Antonio López de Santa Anna, se puso al mando de las fuerzas que harían frente a los rebeldes.
El camino hacia el norte fue largo y penoso. Los soldados, mal armados, sin experiencia, muchos de ellos descalzos y prácticamente desnudos, iban acompañados de mujeres y niños y de otros hombres que eran reclutados conforme se acercaban a San Antonio.
Después de recorrer más de 1,500 kilómetros, se encontraron frente al Álamo, lugar donde estaban pertrechados los texanos. El 4 de marzo de 1836 la plaza fue tomada a sangre y fuego y los sublevados fueron derrotados y ejecutados por órdenes de Santa Anna, lo mismo que los hombres de las fuerzas de James W. Fannin capturados por órdenes de Santa Anna.
Tras estos triunfos Santa Anna fue detrás de Samuel Houston; sin embargo, la fatiga que dominaba a los soldados mexicanos precipitó su derrota: las fuerzas estadounidenses los sorprendieron cuando descansaban sobre las márgenes del río San Jacinto. Santa Anna trató de huir, pero fue hecho prisionero.
En Galveston fue obligado a firmar dos tratados, uno de ellos "secreto", sin validez oficial, ya que Santa Anna no era Presidente en ese momento y, por lo tanto, no tenía facultades para llegar a ningún acuerdo oficial. Según este tratado, el militar mexicano se comprometía a no volver a levantarse en armas contra Texas, mientras que por el otro se obligaba a intentar influir en su gobierno para que se reconociera la independencia texana.
Prisionero durante siete meses, Santa Anna fue llevado a Washington ante el Presidente Jackson. En los compromisos que contrajo con el gobierno norteamericano a cambio de su libertad en este episodio y en sus acciones posteriores durante la propia guerra, se fundamenta la acusación de traición a la Patria, ya que muchos autores concluyen que él fue responsable de la derrota de México al ayudar directamente al triunfo del enemigo.6
En la carta reservada del almirante Alex Slidell McKenzie a James Buchanan, jefe del Departamento de Estado, contenida en el Diario del Presidente Polk, el almirante narra el encuentro que tuvo con Santa Anna en La Habana, donde le manifestó el deseo de Estados Unidos de adquirir mediante un tratado "algunas porciones del territorio norte de México consistentes en tierras baldías o escasamente pobladas, y en parte pobladas ya por nativos de Estados Unidos (...) a cambio de una amplia compensación de dinero en efectivo que serviría para restaurar sus finanzas, consolidar su gobierno e instituciones y cimentar su poder y prosperidad con tendencias a protegerlo contra futuras usurpaciones y asegurarle la posición entre las repúblicas del nuevo mundo que el Presidente de Estados Unidos desearía verlo ocupar"7. Si habían comprado territorio a Francia y a España, por qué no hacerlo a su vecino mexicano que andaba en apuros económicos.
Según Slidell, Santa Anna redactó una nota como respuesta al Presidente estadounidense, cuyo original fue destruido por él mismo. En este documento, asegura que Santa Anna "no vacilaría en hacer concesiones antes que consentir que México estuviera gobernado por un príncipe extranjero que los monarquistas están tratando de elevar [al trono]" y que prefería "un arreglo amistoso a los estragos de la guerra que pueden ser calamitosos para su país (...) que si el gobierno de los EE. UU. estimula sus patrióticos deseos, ofrece responder con una paz tal como se ha descrito".
Asimismo, Slidell sostiene que Santa Anna sugería que el general Taylor avanzara "a la ciudad de Saltillo, que es una buena posición, obligando al general Paredes a luchar, puesto que considera fácil su derrocamiento, y hecho esto el general Taylor puede avanzar hacia San Luis Potosí, cuyo movimiento obligará a los mexicanos de todos los partidos a llamar a Santa Anna". Más adelante refiere que le sugiere atacar San Juan de Ulúa y ocupar Tampico, lo cual resultaría muy fácil para el Ejército estadounidense.
Slidell señala que Santa Anna pedía que se guardara el mayor secreto sobre esta conversación, "puesto que sus compatriotas, sin apreciar sus benévolas intenciones de librarlos de la guerra y de otros males, podrían formarse una opinión dudosa de su patriotismo".
Al no existir el documento original de la nota redactada por Santa Anna, no es posible cotejar si realmente el ex Presidente mexicano planeó la derrota del propio ejército que él comandaría.8
Sin embargo, Luis G. Zorrilla señala que al regreso de Santa Anna a México, sobre todo a partir de que llegó a la Ciudad de México el 14 de septiembre de 1846, corría el rumor de sus "arreglos secretos" con el gobierno de Estados Unidos. Afirma que en Londres el periódico The Observer publicó el 4 de octubre un artículo en el que destacaba que el arreglo "consistía en la restauración del federalismo con garantía norteamericana, frontera en el Bravo, y la California como territorio separado bajo la protección de Estados Unidos. El Presidente Polk había consultado con varios miembros prominentes del Congreso acerca del pago inmediato de medio millón de dólares a López de Santa Anna al firmarse el tratado de paz, y después del informe de Slidell McKenzie urgió en un mensaje confidencial al Senado, fechado el 4 de agosto, para que estudiara la proposición de soborno, pues deberían tener fondos disponibles al firmarse el tratado de paz; el Senado aprobó en lo general el plan. El 8 de octubre Polk envió a ambas Cámaras el proyecto por dos millones, pero por ir junto con el Wilmont Proviso, [plan] que abogaba por la no aceptación de la esclavitud en los territorios que obtuvieran en México, no fue aprobado antes de que el Senado entrara en receso"9.
Por su parte, Carlos María de Bustamante ataca con vehemencia a Santa Anna, a quien acusa de ser "el verdadero insuflador por los Estados Unidos para que nos destruyésemos y quedásemos sometidos a su oprobiosa dominación". Asimismo, habla sobre los tratados secretos y un pago de tres millones de pesos que "se asignaron para el que sojuzgase a México"10.
A continuación, Bustamante cita el referido artículo de The Observer, tomado del diario de un amigo suyo: "Evidente es que Santa Anna retornó a México en una completa inteligencia (á full undes tan dign) con el gobierno de Washington (…) Los términos del arreglo son: la restauración del gobierno federal mexicano de 1824 bajo la garantía de los Estados Unidos cuya nación acepta para frontera el Río Grande. La California será organizada en territorio separado (distine territuri) bajo la protección de Estados Unidos"11. (sic)
El hecho es que pasada la derrota de San Jacinto, México no emprendió ninguna otra campaña para recuperar Texas, que fue reconocida como nación independiente por Estados Unidos en 1837, por Francia en 1839 y por Inglaterra en 1840. Finalmente, durante la Presidencia de James Knox Polk, Texas se anexó a Estados Unidos el 29 de diciembre de 1845, cuando el Congreso lo aceptó como estado de la Unión, "primera forma del imperialismo actual", según escribiera don Justo Sierra.
Por lo anterior, México rompió las relaciones diplomáticas con el país del norte. La guerra era deseada por Estados Unidos y aceptada en México por la opinión pública. En diciembre de 1846, Carlos María de Bustamante presentaba un proyecto para fortificar al país y repeler una posible invasión estadounidense.12 En esta ocasión, Bustamante proponía que nuestro país se fortificara con depósitos y fábricas de pólvora y cañones, "y todo cuanto pueda necesitarse para continuar una guerra de montaña con qué destruir los más numerosos ejércitos". Más adelante, pedía que se combatiera a los estadounidenses con la misma entrega que durante la Guerra de Independencia: "(…) que hoy se haga a los angloamericanos una guerra como la que se hizo en la República desde 1810 hasta 1821, aunque fue de hermanos a hermanos".
Mientras, las acciones expansionistas de Estados Unidos continuaban. El Presidente Polk quería que México aceptara como límite de Texas el río Bravo y no el Nueces, que era el límite real reconocido por los propios norteamericanos en el Tratado Adams-Onís con España en 1819. Quería además comprar Nuevo México por cinco millones de pesos y la Alta California por veinticinco. Las propuestas presentadas por los agentes diplomáticos John Parrot y John Slidell fueron rechazadas por el gobierno mexicano.
Polk decidió seguir entonces el camino de la provocación para conseguir sus propósitos. Envió a Zachary Taylor para que incursionara en el territorio en disputa al sur del río Nueces y propiciara un encuentro armado con el Ejército Mexicano. Los primeros enfrentamientos causaron las derrotas de Pedro Ampudia en Palo Alto y de Mariano Arista en Resaca de Guerrero. El armamento de las fuerzas invasoras fue en todo momento superior al de las mexicanas.
En defensa de su soberanía, el 7 de julio de 1846 México declaró la guerra a Estados Unidos. En el decreto por el que Bustamante daba a conocer el estado de guerra, el gobierno aseguraba que se informaría "a las naciones amigas y a toda la República, las causas justificativas que la obligan a defender sus derechos, sin otro recurso que el de repeler la fuerza con la fuerza, en la violenta agresión que le hacen dichos Estados"13. Meses más tarde rechazó una propuesta de James Buchanan, quien pretendía la firma de un tratado de paz a cambio de cesiones territoriales.
Luego de tres días de combate, Taylor tomó la plaza de Monterrey. Santa Anna partió hacia el norte al mando de un ejército de más de veinte mil soldados, que durante el recorrido fue diezmado por las bajas temperaturas y las marchas forzadas. El 23 de febrero de 1847 se libró en la Angostura una de las batallas más importantes de la guerra. La lucha se desató cuerpo a cuerpo y el arrojo de los improvisados soldados mexicanos por momentos rechazó a las fuerzas invasoras. Finalmente se impuso la disciplina del Ejército estadounidense y la superioridad de su armamento. En marzo desembarcaron otras tropas invasoras en Veracruz al mando del general Scott.
En Churubusco y Molino del Rey se libraron algunas de las batallas definitivas antes de la toma del Castillo de Chapultepec. En ambos casos, nuestras fuerzas se batieron con heroísmo, a pesar de encontrarse en desventaja ante la artillería del invasor.
Al narrar los pormenores de la Batalla de Churubusco, el general Manuel Rincón destaca que el desempeño del Ejército Mexicano llamó la atención del enemigo: "235 conciudadanos nuestros han derramado su sangre en defensa de la patria; el campo enemigo quedó sembrado de cadáveres, entre los que se cuentan jefes de mucho valor y gradaciones, oficiales y tropa, cuya pérdida les es muy sensible; y sin duda por eso el enemigo elogia y admira nuestra resistencia"14.
Tras las derrotas del Ejército Mexicano en Sacramento, Veracruz, Padierna y Churubusco, se solicitó un armisticio. El gobierno mexicano rechazó entonces un proyecto de tratado mediante el cual se hubiera cedido a Estados Unidos no sólo Texas, sino también las Californias, Nuevo México y una franja territorial que correspondía a los estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas.
Roto el armisticio, se sucedieron nuevas derrotas ante las fuerzas del general Taylor, quien tomó Molino del Rey, donde de acuerdo con José Lino Alcorta, ministro de Guerra y Marina, las fuerzas nacionales se batieron "con toda la decisión que inspira el honor, la justicia de la causa que se sostiene y el deseo de reparar pasadas desgracias"15.
Los norteamericanos procedieron entonces a bombardear el Castillo de Chapultepec, el cual era defendido solamente por los generales Nicolás Bravo y Felipe Xicoténcatl, al mando del Batallón de San Blas y de jóvenes alumnos del Colegio Militar. La batalla se llevó a cabo el 13 de septiembre de 1847 con un intenso bombardeo que comenzó desde las cinco de la mañana y concluyó a las siete de la noche.
Es preciso recordar que el Castillo no era una fortaleza en sentido estricto, ya que había sido construido exclusivamente como casa de recreo de los virreyes. En su parte militar, el general Bravo hizo hincapié precisamente en que el Castillo no era una fortificación que pudiera resistir el embate del Ejército estadounidense, además de que las fuerzas nacionales eran inferiores en número y armamento: "El edificio principal carecía de solidez necesaria para resistir ni unas cuantas horas el bombardeo; faltaban las piezas de sitio indispensables para contrarrestar el fuego; y con todas sus defensas bajas y exteriores, quedaba al asaltante abierta la espalda de la posición, sólo protegida naturalmente por los edificios de Molino del Rey, abandonados al invasor"16.
En un enfrentamiento a todas luces desigual, puesto que Santa Anna se había negado a enviar refuerzos al Castillo, los estragos sobre la construcción fueron cuantiosos. En la batalla murieron los jóvenes estudiantes del Colegio Militar quienes, de acuerdo con los testigos, fueron los últimos soldados que sostuvieron la defensa del Castillo. Ello simboliza la defensa heroica de la Patria.
El 14 de septiembre de 1847 ondeó en Palacio Nacional la bandera de las barras y las estrellas. Dos días después Santa Anna renunciaba a la Presidencia de la República y su lugar era ocupado por Manuel de la Peña y Peña. La resistencia de los habitantes de la capital fue valiente, pero de hecho la guerra estaba terminada.
Ignacio Manuel Altamirano culpó de la derrota a la falta de preparación de nuestros mandos militares, así como a la carencia de patriotismo de las clases privilegiadas. "En esta campaña se pusieron de manifiesto, más que nunca[,] la impericia de los antiguos generales salidos del núcleo iturbidista de 1821, su falta de energía y de arrojo que sólo sabían emplear en las guerras intestinas, cuando no tenían que combatir más que las huestes improvisadas en el motín o reclutadas en los campos de labranza, sino también la indiferencia y la falta de patriotismo de las otras clases llamadas privilegiadas, de lo que constituía la aristocracia partidaria del centralismo, que no supo hacer el sacrificio de sus intereses en aras de la patria"17.
En este sentido, Manuel Balbontín señala que nuestro Ejército era "desarreglado e incompetente por su número", además de que el material de guerra escaseaba y no había un manejo racional de éste. Por ello, concluye que "no era absolutamente posible que [México] pudiera sostener una guerra con expectativas de buen éxito"18.
La derrota fue el resultado no sólo del proceder de un hombre, sino de la conjunción de muchos factores adversos que impidieron que nuestro país pudiera triunfar sobre el enemigo invasor.
Después de tener ocupada la capital de la República diez meses, obligado por la fuerza de las armas, el gobierno nacional firmó el Tratado de Paz, amistad y límites entre México y Estados Unidos en Guadalupe Hidalgo. México perdió Texas, la porción territorial de Tamaulipas situada entre los ríos Nueces y Bravo y los estados de la Alta California y Nuevo México y recibió quince millones de pesos como indemnización de guerra. El Tratado fue firmado por Bernardo Couto, Miguel Atristáin y Luis G. Cuevas, por la parte mexicana, y por Nicholas Philip Trist, por parte del gobierno norteamericano, el 2 de febrero de 1848.
Couto, Gonzaga Cuevas y Atristáin, encargados de las negociaciones, señalaron que el gobierno los había comisionado "en sustancia a recoger los restos del naufragio". Sabían que la pérdida del territorio era inevitable, ya que "los convenios de esta clase realmente se van formando en el discurso de la campaña según se ganen o se pierdan las batallas", y "no hacen sino reducir a formas escritas el resultado final de la guerra"19.
Ante las circunstancias, para nuestros diplomáticos lo más importante en esos momentos era conservar la independencia nacional. "La desgracia de México no provendrá de falta de territorio", afirmaban los miembros de la comisión negociadora. En el mismo sentido se pronunciaba el ministro de Relaciones Exteriores, Luis de la Rosa, quien consideraba que nuestro país se encontraba en peligro de "perder la independencia y nacionalidad, por la imposibilidad de sostener la guerra"20.
La firma del Tratado tuvo muchos opositores, sobre todo entre quienes querían seguir luchando hasta el último hombre y aquellos que rechazaban la idea de que se sancionara con la firma de un tratado semejante despojo. En este sentido, Valentín Gómez Farías, como representante de "26 diputados más del partido puro", se pronunciaba en el Congreso por la defensa del territorio: "Tanta debilidad sin haber dado hasta ahora a nuestro implacable enemigo prueba alguna de vitalidad de nuestra parte (…) nos presentaría a la faz del mundo como un pueblo indigno de figurar en la gran familia de las naciones, y alentaría a nuestro conquistador para volver dentro de pocos años, ya no por otra fracción de nuestros terrenos fronterizos, sino por lo demás de nuestro territorio, tratándonos en lo sucesivo, como a las tribus bárbaras que han logrado exterminar". Consideraba que a pesar de la pérdida de sangre que nos costaría mantener el conflicto armado, "proclamamos solemnemente la continuación de la guerra, porque es el único arbitrio que nos queda"21.
En el mismo sentido se pronunciaba el gobierno del estado de Jalisco, cuando presentó un acta de protesta contra la firma de un tratado que nos llevaría a una "paz llena de oprobio y de vergüenza. La paz es un bien cuando se establece con ventajas, con dignidad y espontáneamente; pero ella es el mayor de los males cuando es ignominiosa y arrancada por la violencia y por la traición; el resultado en este caso es la esclavitud, es el desprecio universal, es la vergüenza eterna"22.
Pero las condiciones en las que se encontraba el país reclamaban la paz. Justo Sierra señala cómo ésta era una necesidad, inclusive desde antes de la anexión de Texas. "La guerra nos había desarmado; ni teníamos soldados (nueve mil hombres diseminados en el país), ni artillería, ni fusiles (menos de 150 en los depósitos). Sólo quien ignore cuál era la situación de anarquía del país, las tendencias al desmembramiento ya claras en diversos estados, la facilidad con que gran parte de la sociedad aceptaba la tutela americana por cansancio de desorden y ruina, las ideas de anexión que surgían en grupos compuestos de gente ilustrada, la actitud de la gente indígena, fácilmente explotable por los invasores; sólo quien esto ignore o lo ponga en olvido, puede condenar la obra de Peña y Peña y sus insignes colaboradores: un combate más, que habría sido un nuevo desastre y una humillación nueva, y una parte de Chihuahua, Sonora y Coahuila se habrían perdido (…) Bajo el imperio de una necesidad suprema, puede y debe una nación ceder parte de su territorio para salvar el resto."23
La indemnización que recibió México por concepto de la guerra, decía el ministro De la Rosa, no equivalía a una compra de los territorios. "No se ha vendido una parte del territorio nacional por quince ni por veinte millones de pesos a que equivale la indemnización, sino que cediendo esa parte del territorio, se recobra con la paz cuanto la nación había perdido por el mal éxito de la guerra; se recobran nuestros puertos, nuestras ciudades, nuestras fortalezas; nuestra artillería y un inmenso material de guerra; se recobra y redime la capital de la nación, que ha sido víctima de tantas calamidades, y cuya población ha hecho tan grandes sacrificios en defensa de toda la República."24
El Tratado de Paz, amistad y límites de Guadalupe Hidalgo todavía está vigente. Por él, México se vio desposeído de más de la mitad de su territorio.
Los pocos artículos que en algo favorecían a nuestro país fueron pronto derogados, como aquel en el que los estadounidenses se comprometían a respetar a los ciudadanos mexicanos que quedaran en el lado ahora norteamericano y que, según si les hacía falta mano de obra, se les obligaría a adoptar la nacionalidad estadounidense -como en el caso de Nuevo México- o si, por el contrario, les eran útiles sus tierras, se les obligaría a abandonarlas, como en el caso de California ante el hallazgo de vetas auríferas. También se derogó el artículo en que se comprometían a no lanzar a los indios salvajes al sur, cosa que continuaron haciendo.
La historia de los conflictos entre países fronterizos siempre ha sido azarosa; además, en este caso, México es también la frontera de Iberoamérica, de toda una cultura con raíces distintas frente a la norteamericana, anglosajona y protestante. Los ensayos que contiene la presente obra, En defensa de la Patria, dan cuenta de este proceso.
En defensa de nuestra Patria, hombres y mujeres empeñaron sus vidas. Corresponde a los mexicanos de cada generación conservarla y engrandecerla.
1. HUMBOLDT, Alejandro de, Ensayo político sobre el Reino de la Nueva España, México, Ed. Porrúa, 1973, p. 1. El científico y humanista señala que, después de haber visitado diversas regiones en Sudamérica, le "sorprendió ciertamente lo adelantado de la Nueva España respecto de las partes de la América Meridional que acababa de recorrer", lo que lo llevó a escribir su célebre obra.
2. Datos como los proporcionados por Humboldt en su obra contribuyeron a despertar la codicia de las potencias extranjeras, por ejemplo cuando se refiere a la extracción de la plata en Veracruz: "Basta observar que los 2 millones y medio de marcos de plata exportados anualmente por Veracruz equivalen a los dos tercios de toda la plata que se extrae anualmente en el globo entero". Ibidem, p. 335.
3. Justo Sierra refiere que "Los Estados Unidos habían intentado, desde los primeros días de la República, adquirir la zona comprendida entre la Louisiana y todo el curso del Bravo, de su fuente a su desembocadura; Poinsett propuso al gobierno de México su compraventa y los representantes de la política democrática que los estados meridionales de la Unión apoyaron siempre, no perdieron jamás de vista esa adquisición de grado o por fuerza" (cursivas del autor). SIERRA, Justo, México y su evolución social, México, Ed. J. Ballescá y Compañía, 1900, pp. 208-209.
4. VÁZQUEZ, Josefina Zoraida, México y el mundo. Historia de sus relaciones exteriores, México, Ed. Senado de la República, T. I, p. 30.
5. SIERRA, Justo, Op. cit., p. 209.
6. Gastón García Cantú afirma que la política de expansión del Presidente Polk sobre México fue alentada por "los consejos que Antonio López de Santa Anna le da por medio de su enviado confidencial, el fantasmal coronel Atocha". GARCÍA CANTÚ, Gastón, "1847: la traición de Santa Anna", en La Cultura en México, suplemento de Siempre!, México, 3 de julio de 1997, p. 64. De acuerdo con el historiador, Santa Anna "recomendó, además, medidas enérgicas: había que doblegar al gobierno mexicano, pero en sus términos ese propósito tenía un sentido figurado; se trataba, en rigor, del país". GARCÍA CANTÚ, Gastón, Las invasiones norteamericanas en México, México, Ed. Era, 1974, pp. 114-115.
7. POLK, James Knox, Diario del Presidente Polk (1845-1849). Reproducción de todos los asientos relativos a México, tomados de la edición completa de M. M. Quaife con numerosos documentos anexos relacionados con la guerra entre México y Estados Unidos, Recopilación, traducción, prólogo y notas de LUIS CABRERA, V. I: El Diario, México, Ed. Antigua Librería Robredo, 1948, 516 p., V. II: Documentos anexos, México, Ed. Antigua Librería Robredo, 1948, 385 p. Cita del V. II, pp. 303-308. Archivo General de la Nación, Biblioteca, clasificaciones 973.61 p769d v.1 y 973.61 p769d v.2.
8. De esta manera, sostiene García Cantú, "Santa Anna trazó el ataque a seguir y en su aparente dirección como jefe del Ejército Mexicano organizó la derrota". GARCÍA CANTÚ, Gastón, Op. cit., p. 65. Asimismo, asegura que "sus proposiciones al gobierno norteamericano coinciden con la táctica que siguió la guerra: retroceder, fatigar a los soldados, hacerlos combatir sin municiones, destituir generales, mover constantemente a las fuerzas disponibles hacia puntos sin importancia para diezmar la resistencia nacional. Todas las victorias norteamericanas, en nuestros países, han contado con hombres como Paredes, Santa Anna o Almonte". GARCÍA CANTÚ, Gastón, Las invasiones…, p. 116.
9. ZORRILLA, Luis G., Historia de las relaciones entre México y los Estados Unidos de América, 1800-1958, México, Ed. Porrúa, Col. "Biblioteca Porrúa", N. 29, V. 1, p. 197.
10. BUSTAMANTE, Carlos María de, El nuevo Bernal Díaz del Castillo, o sea Historia de la invasión de los anglo-americanos en México, México, Imp. de Vicente García Torres, 1847, p. 87.
11. The Observer, 4 de octubre de 1846, p. 1, citado por BUSTAMANTE, Carlos María de, Op. cit., p. 90. El sic es de la editora. El texto de la cita fue cotejado en Bustamante.
12. BUSTAMANTE, Carlos María de, Proyecto de Carlos María de Bustamante para la defensa de México, México, Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional, Dirección de Archivo Militar, Exped. XI/481.3/2199, fojas 125-126, sección de Operación, diciembre de 1846. En este documento recordaba una carta que había enviado al Presidente Antonio López de Santa Anna tres años antes, cuando abrigaba el temor de que una invasión de alguna potencia europea quisiera establecer un reino con un Borbón a la cabeza.
13. "Decreto del Congreso extraordinario.- Se autoriza al gobierno para repeler la agresión de los Estados-Unidos de América" y a organizar la defensa, 2 de julio de 1846, en DUBLÁN, Manuel y LOZANO, José María, Legislación mexicana. Colección completa de las disposiciones legislativas expedidas desde la Independencia de la República, México, Edición Oficial, Imprenta del Comercio a cargo de Dublán y Lozano, Hijos, 34 T., T. V, 1876, 846p., p. 136. Archivo General de la Nación, Biblioteca, clasificación 328.72 D466 v.5 ej.2.
14. Parte rendido por el general Manuel Rincón el 26 de agosto de 1847, relativo a la acción desarrollada en Churubusco el 20 del propio mes y año. México, Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional, Dirección de Archivo Militar, Churubusco, Exped. XI/481.3/2663, fracción 1ª, legajo 11, 1847.
15. Circular del general José Lino Alcorta, ministro de Guerra y Marina. México, Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional, Dirección de Archivo Militar, Exped. XI/481.3/1914, fracción 11ª, legajo 4, 1847.
16. VIGIL, José María, México a través de los siglos, T. V, México, Ed. Ballescá y Compañía, s/f, pp. 691-692.
17. Ibidem, p. 698.
18. BALBONTÍN, Manuel, Estado militar de la República Mexicana en 1846, México, Tipografía de Ignacio Pombo, 1890, pp. 66-67.
19. "Exposición de motivos presentada por los comisionados de México", en DE LA PEÑA Y REYES, Antonio, Algunos documentos sobre el Tratado de Guadalupe y la situación de México durante la invasión americana, México, Ed. Secretaría de Relaciones Exteriores, 1930, p. 131.
20. "Exposición de motivos presentada por los comisionados de México", en Ibidem, p. 178.
21. Iniciativa de Valentín Gómez Farías en el Congreso Nacional para impedir que se enajene territorio en los Tratados de Paz. Noviembre de 1847, en VÁZQUEZ, Josefina (coord.), Planes en la Nación Mexicana, México, Ed. El Colegio de México-Senado de la República, 1987, Libro cuatro: 1841-1854, p. 381.
22. "Acta de protesta contra la firma de un tratado de paz, 20 de diciembre de 1847", El Republicano Jalisciense, Periódico Oficial del Gobierno, V. II, N. 39, 21 de diciembre de 1847.
23. SIERRA, Justo, Op. cit., pp. 223-224.
24. "Exposición de motivos presentada por los comisionados de México", en DE LA PEÑA Y REYES, Antonio, Op. cit., p. 189.