En los sistemas democráticos, la relación entre el gobierno y las fuerzas de oposición suele clasificarse en distintas intensidades según sus métodos de resistencia o deseos de tener los reflectores.
Una Oposición leal o constructiva es aquella que, aun discrepando del gobierno, respeta las reglas del juego, debate con argumentos técnicos y está dispuesta a negociar leyes clave para la estabilidad del país.
Sin embargo, una oposición hostil o confrontativa, adopta una estrategia de bloqueo sistemático. Su objetivo principal no es enmendar las propuestas del oficialismo, sino desgastar la figura del gobernante, frenar la agenda legislativa y capitalizar el descontento social para ganar las próximas elecciones. Violencia, montajes y sacrificios son capaces de hacer ante un panorama desolador democrático.
Una de las estrategias de oposición hostil es el veto sistemático, rechazan de manera automática cualquier iniciativa gubernamental, sin importar su contenido o beneficio social que brinde a la población.
Otras acciones que implementan es la guerra judicial y mediática, el uso intensivo de tribunales (lawfare) y campañas de comunicación agresivas para frenar reformas o desgastar la legitimidad del gobierno, es una constante y lo realizan en de manera sincronizada.
De manera ligera utiliza movilización y presión de calle, realizan convocatoria a protestas masivas y paros a través de redes sociales y solicitan apoyo y participación de la gente, con el fin de demostrar que el gobierno carece de control o de respaldo popular; sin embargo, sin apoyo real, esta acción no brinda resultados.
Una oposición hostil eleva el costo político de gobernar, esta hostilidad suele justificarse como la única respuesta posible ante lo que consideran un gobierno sordo, autoritario o ineficiente.
La desesperación de una oposición hostil genera violencia, caos o escenas dramáticas con la firme intención de atraer los reflectores, pero difícilmente puede atraer la atención de la población, sobre todo cuando la gente es más reflexiva, consciente y analítica, una población más atenta a su ámbito económico, social y político no podrá ser engañada, timada o aprovechada por su inocencia o falta de experiencia.
Serenidad y paciencia, mayor esfuerzo en implementar la Revolución de las Conciencias e informar, trasparentar y rendir cuentas con honestidad y de manera permanente, derrumba cualquier estrategia impulsada por una oposición hostil.

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