“El verdadero protagonista del Cambio Verdadero, dentro de un movimiento de transformación social, ya no es quien ostenta la mayor capacidad de movilización, el mayor control territorial o la estructura más robusta; es quien impulsa, inspira y profundiza la verdadera Revolución de las Conciencias.”
La transformación no se mide por cuántos obedecen, sino por cuántas conciencias despiertan.
La defensa de la soberanía nacional se está convirtiendo, en el Estado de México, en algo bastante más terrenal: una demostración de fuerza entre los grupos que disputan el control político de Morena rumbo a 2029.
Las asambleas convocadas bajo las consignas de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo —“Colaboración sí, subordinación no” y “A México se le respeta”— comenzaron como una respuesta política frente a las presiones provenientes de Estados Unidos; sin embargo, han cambiado el discurso frente a otra realidad y es el pretender mostrar musculo político donde quién moviliza más, quién controla más territorio y quién conserva la estructura más robusta dentro del movimiento, tiene el aval de la población, pero no es así.
Durante abril y mayo todavía la unidad en torno a la Soberanía Nacional se percibía con entusiasmo y agrado; pero en los meses de junio, julio y agosto, particularmente en el oriente mexiquense, esa imagen comenzó a reflejar otra realidad y mostrar fracturas.
Hasta el momento diversas fuerzas políticas se muestran en el tablero, pretendiendo mostrar su capacidad de fortaleza política.
Ya no se trata únicamente de llenar plazas para respaldar a la presidenta: cada concentración funciona también como termómetro para medir estructuras, operadores, capacidad territorial y lealtades. La soberanía sigue en el discurso; la sucesión mexiquense comienza a aparecer en los templetes.
La disputa tiene números que explican su intensidad. La Zona Oriente del Estado de México concentra más de 5.2 millones de habitantes y representa uno de los mayores espacios electorales de la entidad, de ahí que el Plan Integral para la Zona Oriente también tenga una inevitable lectura política, además de su dimensión social y presupuestal, sin ignorar que fue una zona olvidada por la oposición cuando tenía el poder.
Como no olvidar al PRI, el cual utilizaba concentraciones multitudinarias para presumir músculo, disciplina, estructura y mandar mensajes hacia dentro; hoy esas prácticas desean renacer al interior del movimiento regeneración.
Mientras los discursos hablan de defender al país frente a presiones externas, los grupos cuentan asistentes, territorios y estructuras.
Sin embargo, quienes tienen identidad, principios, ética y surgieron con la plena convicción del Cambio Verdadero fijan su actuar y proceder en fortalecer la verdadera transformación democrática, que es cuando los ciudadanos entiendan y respalden los cambios por convicción propia.
Un sistema basado en la conciencia es duradero porque los ciudadanos defienden activamente sus derechos e instituciones.
Quiénes se han olvidado de que el movimiento regeneración inicio a través de la Revolución de las Consciencias, casa por casa, calle por calle, colonia por colonia, pueblo por pueblo, región por región, se han olvidado de la Cuarta Transformación.
La Cuarta Transformación (4T) y la revolución de las conciencias formaron el proyecto político y social de México impulsado por Andrés Manuel López Obrador. Se define como un cambio pacífico de mentalidad y de valores para politizar a la sociedad, rechazar la corrupción y poner el poder público al servicio de la mayoría.
Recordemos que la Revolución de las Consciencias busca terminar con el sometimiento ideológico y el individualismo promovidos por el periodo neoliberal.
Fomenta que la población entienda y participe de manera activa en los asuntos públicos del país y utiliza la información, el diálogo, los círculos de estudio y la organización comunitaria.
En cuanto a la Cuarta Transformación sustenta la acción política en valores como la honestidad, la solidaridad y el amor al prójimo bajo el principio de "por el bien de todos, primeros los pobres".
Pretende erradicar la influencia de las antiguas élites políticas y económicas en las decisiones del Estado, donde simpatizantes y dirigentes del movimiento consideran este despertar social como el logro más importante y duradero de la 4T, por encima de las obras materiales o los cambios legales.
Por lo anterior, la Sucesión en el Edomex, no dependerá del musculo político ni de personajes, dependerá de quienes en un trabajo organizado, coordinado e integral consolide la Cuarta Transformación y la Revolución de las Consciencias, quién sea capaz de avanzar sobre ese sendero, logrará transcender de manera importante Rumbo al 2029 en la entidad más poblada del país y morena bien lo sabe, es momento de la transformación y el cambio verdadero.

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