lunes, 25 de mayo de 2026

Que siga el Debate del Ajolote y el color Lila.

 


Mientras se debate el tono exacto de la lila. El Tren Ligero rebautizado como «El Ajolote», los avances en la CDMX siguen adelante. Se completó la remodelación de 13 kilómetros de vía y sumó 17 trenes nuevos a su flota del tren ligeroLa Línea 14 del Trolebús estrenó 13 kilómetros de nuevo trazo y 19 unidades eléctricas. La ciclovía sobre Calzada de Tlalpan alcanzó 34 kilómetros continuos, convirtiendo ese corredor en uno de los más largos de América Latina. El Circuito Azteca fue repavimentado en su totalidad e iluminado con 472 nuevas luminarias a lo largo de 6 kilómetros. El CETRAM Huipulco fue rehabilitado con 1,780 metros cuadrados renovados y 230 luminarias nuevas, y el puente peatonal de Huipulco sumó más de 3,500 metros cuadrados de espacio digno para caminar.

Mientras se pierde la razón entre dimes y diretes, el Ajolote se engrandece más y el color Lila, se mantiene en la ciudad, generando más aplausos que rechiflas. 

Hay datos que simplemente no se detienen y brindan al capitalino un ambiente distinto y armonioso. Trescientas canchas deportivas rehabilitadas en toda la ciudad. Los parques Alegría, Chespirito y Tecuiche devueltos a sus comunidades. Los embarcaderos de Cuemanco y Nativitas reconstruidos. Cerca de 1,800 viviendas intervenidas. Dos mercados públicos renovados. Más de dos mil metros de colectores de agua pluvial y tres tanques tormenta con capacidad para diez mil metros cúbicos. Y 8,000 casas en Santa Úrsula equipadas con calentadores solares y huertos, beneficiando a 40,000 personas.

Son 2,000 obras en total, según el propio gobierno de la ciudad. Permanentes. No de temporada mundialista, no para la foto del turista que llegará en junio. Para quedarse. Son obras que transforman. 

Sin lugar a duda, que criticar el color es legítimo. El debate estético es parte de la vida pública y bienvenido sea, pero centrar la atención en el color, el ajolote y las obras del metro como aspectos centrales de debate, impacta invariablemente la narrativa de los críticos sin contexto, no se puede reducir dos mil obras a una decisión de paleta cromática no es crítica urbana, es distracción. Y la ciudad merece conversaciones más serias y nuestra armonía, la transformación sigue avanzando en la capital a pesar de los pesares.

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