El senador de la República, Higinio Martínez Miranda marcó la ruta para la elección del 2027 y la de 2029, por lo que llamó a la reconciliación con la Gobernadora Delfina Gómez Álvarez, y pidió que le respeten los espacios al grupo “Mexiquenses de Corazón”.
Sin embargo, el llamado a la “Unidad” y “Reconciliación” queda en el aire y muestra la ausencia de esta unidad, cuando su llamado describe ser una “oposición al interior del movimiento – partido".
Aseguró en su mensaje que nadie lo va a frenar ni impedir que su voz sea crítica y rebelde. Y por ello llamó a los que obtengan un cargo de elección popular a no dejar de fijar dicha postura, pues en su momento la posición no se va a callar.
El senador de la República mexiquense expresó a los líderes nacionales de Morena que respetarán los procesos para la elección de las candidaturas y el método de encuesta, pero expreso que al grupo “Mexiquenses de Corazón” le respeten los cargos donde tienen posibilidades de ganar, incluido en las reelecciones, además en otros lugares donde las mediciones los favorezcan.
Es en este aspecto, la contradicción de su mensaje se hace evidente al reflejar “imposición” y búsqueda de “privilegios” para un grupo.
Se olvida, que el mensaje de militantes y simpatizantes de morena es claro, no están a favor de la reelección y de acuerdos cupulares con integrantes de la “oposición” por conveniencias políticas.
El poder no radica en nuevos cacicazgos, el poder radica en la decisión plena, libre y democrática que ejerce la población en las urnas electorales.
Quién pone y quien quita no son los liderazgos, es la propia población que favorece en la actualidad al “Proyecto de Nación” más no a “Personajes”.
Por lo anterior, la importancia de “unidad” no se encuentra en tender la mano o las dos manos a la Gobernadora Delfina Gómez Álvarez, pretendiendo buscar una reconciliación, lo fundamental radica en caminar junto con la población para abonar a la transformación en el estado, aportar ideas, sugerencias, recomendaciones y trabajo en equipo que favorezca el humanismo y bienestar de la población mexiquenses.
Solo así, se logra la “unidad” y se transita por un sendero de confianza, armonía y solidaridad, que engrandece a líderes y personajes de la vida política del Estado.
Un gran líder suma esfuerzos y voluntades por una causa común, que es a favor de la población y su bienestar.

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